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Ignacio García Magarzo (Asedas): “En España no hay desiertos alimentarios”

La distribución española es singular por dos cuestiones claves: su gran capilaridad, que hace posible que el 95 % de la población tenga un supermercado en su municipio; y un modelo regional único en Europa que eleva aún más el concepto de proximidad.

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Entrevista a Ignacio García Magarzo, director general de la Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados (Asedas).

F&H: España cerró 2025 con una población récord y también lo hicieron los supermercados, con 860 nuevas aperturas. ¿Es la distribución reflejo de la sociedad?

Ignacio García Magarzo (I.G.M.): “La población española crece y los supermercados también. En 2025 abrieron más de 800 nuevos establecimientos, si bien el crecimiento neto -contando los cierres- fue de unos 600, de todos los tamaños. Es más, en poblaciones de menos de 2.000 habitantes se siguen abriendo tiendas. De media, el 95 % de la población tiene un supermercado en su municipio, algo que no se da en otros países”.

F&H: Los supermercados parecen haber emprendido una carrera por la cercanía al consumidor. ¿Hasta cuándo durará?

I.G.M.: “El supermercado se adapta a los cambios de la sociedad y, desde hace años, se valora mucho la cercanía. Es más, el líder en España es un modelo de proximidad. Casi el 56 % de los alimentos se compra en establecimientos de proximidad, y esto obedece a una necesidad y un perfil de consumidor que prevemos siga en esa línea. La población envejece y los mayores valoran tener cerca de casa un establecimiento donde comprarlo todo. Pero es que, además, los pisos son cada vez más pequeños, el tiempo es esencial, los nuevos desarrollos urbanísticos… Todo esto son cambios y tendencias, y la distribución se está adaptando con un modelo que funciona muy bien, es muy competitivo y garantiza el suministro”.

F&H: La distribución regional tiene en España un peso que no tiene en el resto de Europa. ¿Cuál es su éxito?

I.G.M.: “España es un país muy diverso, donde el consumidor valora mucho la cercanía y los productos locales. El secreto ha sido la existencia de grandes empresas regionales con una visión a largo plazo de lo que necesita el consumidor. Esto supuso en su día hacer tiendas más grandes, con un surtido más completo y asociarse en grandes plataformas de compras para ser más competitivos. Todo esto ha permitido que España tenga un modelo de distribución regional que no se da en ningún otro país, que sabe competir con grandes operadores nacionales e internacionales. Prácticamente en todas las comunidades hay un ‘super’ regional que no solo es relevante, sino que en muchas es líder”.

F&H: Los costes se han disparado en los últimos meses. ¿Hasta dónde podrán aguantar los supermercados?

I.G.M.: “Hasta donde haga falta. Pase lo que pase, los operadores actuarán de forma responsable y la mayor garantía es la competencia que hay en España. Cuando un consumidor puede elegir, el distribuidor trata de subir los precios lo más tarde posible para no perder el cliente”.

F&H: En momentos de altos precios, ¿sufren frutas y hortalizas más que otras categorías?

I.G.M.: “Sí, son productos muy sensibles, pese a ser importantísimos. Todos los distribuidores los tienen en su surtido como una sección destino, que el consumidor va a buscar y valora. Pero es cierto que la sensibilidad al precio es muy grande. Aun así, la tendencia a consumir mejor y más producto fresco las favorece. Además, España es un gran productor y, como tal, capaz de incorporar novedades que aportan valor”.

F&H: ¿Tiene la distribución española aún nichos por cubrir?

I.G.M.: “Todavía hay fórmulas que pueden desarrollarse más para que en España, que no hay desiertos alimentarios como en otros países, el consumidor perciba que, viva donde viva, tiene acceso a la misma alimentación, con las mismas condiciones y los mismos precios. Aun así, cubriendo el 95 % de la población de media tenemos mucha suerte.