El Consejo Regulador de la Denominación de Origen Protegida Cereza del Jerte ha puesto fin a una campaña que califica de “muy positiva” por las “altas cifras de producción obtenidas”, con 5 millones de kilos de cereza y 2,5 millones de picota certificados, unos datos superiores a los obtenidos durante la campaña pasada.
En este sentido, el presidente de la Denominación de Origen Protegida Cereza del Jerte, José Antonio Tierno, ha destacado el “alto volumen de producto comercializado, sobre todo a nivel europeo, así como la gran calidad de las cerezas y picotas certificadas”.
Además, ha puesto el foco en que es la primera campaña que cuenta de principio a fin con las nuevas variedades de cerezas – Burlat, Van y Lapins- incluidas en el Pliego de Condiciones el pasado 2025. “Contar con más fruta certificada ha sido un aspecto muy positivo para la DOP porque nos ha permitido disponer de producto de manera más prolongada en el mercado, aunque también ha provocado que el precio de venta haya sido menor que en la campaña anterior”, ha expresado Tierno.
La buena cosecha ha sido posible gracias a que las condiciones meteorológicas han sido “razonablemente buenas” en los últimos meses. Tierno ha explicado que, salvo un episodio de lluvias a principios de la recogida de la cereza y uno de granizo a finales de campaña, el clima ha respetado la cosecha. “Siempre es una alegría que la campaña se pueda desarrollar de manera normal. De esta forma, el gran trabajo que realizan nuestros agricultores durante tantos meses llega a buen puerto”, ha expresado el presidente.
Tres décadas certificando la excelencia
Esta campaña ha sido especial para la Denominación de Origen Protegida Cereza del Jerte porque se han cumplido 30 años del inicio de su actividad certificadora, con la que avala el origen y la excelencia del producto. A través de un riguroso control de selección, el sello de la DOP distingue a las mejores cerezas y picotas de la demarcación.
El presidente ha destacado que supone “una hazaña” llevar 30 años certificando producto en un “mercado tan competitivo”. “La certificación de cereza y picota es muy importante porque es el único medio que tiene el ciudadano de tener la garantía de que el producto que está consumiendo se ha producido en determinadas condiciones culturales, medioambientales y económicas”.
En este sentido, Tierno ha incidido en la importancia de seguir dando a conocer ante los ciudadanos el valor que aportan los productos con DOP, como las cerezas y picotas, a las economías y sociedades rurales.
El presidente ha destacado que el trabajo de la DOP Cereza del Jerte es “muy relevante para la demarcación” porque ayuda a fijar población, a generar empleo, a preservar el paisaje y a mantener la identidad cultural de la zona. “Por estos motivos, es fundamental seguir desarrollándolo, pero creemos que sería de gran valor poder contar con un mayor impulso por parte de la Unión Europea en la promoción de los productos con denominación de origen. Proteger nuestros productos y nuestra tierra es indispensable”, ha concluido Tierno.
Las cerezas y picotas del Jerte, un producto único
Las cerezas y picotas certificadas por la Denominación de Origen Protegida Cereza del Jerte crecen en montañas y su cultivo se desempeña de forma tradicional. Esta labor, realizada de forma familiar, garantiza un sabor y una calidad únicos en el mercado.
De las más de cien variedades de cereza y picota, solo ocho cuentan con el sello de calidad de la DOP. Especial mención merece la picota, un producto único del Valle del Jerte y sus alrededores. Esta fruta se puede distinguir por no tener pedúnculo -o rabito-y por tener un calibre menor que el resto de las cerezas, lo que contribuye a darle un sabor más dulce y una textura más crujiente.
“La picota es la joya de nuestra corona. Es un producto único de nuestra demarcación y destaca por su gran sabor. A veces, en lo pequeño, se encuentra lo mejor”, ha concluido Tierno.














