Entrevista a Christiaan Reynders, director general de Bejo Ibérica.
F&H: Hace 30 años que Bejo apostó por el ecológico desde el principio, desde la semilla. ¿Qué supone hoy esta línea de negocio?
Christiaan Reynders (C.R.): “Supone en torno al 10 % de nuestro volumen de ventas. La gama de ecológico abarca más de 30 cultivos y 150 variedades, si bien son zanahorias, cebollas y brásicas las principales especies”.
F&H: En España no es obligatorio el uso de semillas ecológicas para la producción ‘bio’. ¿Dificulta esta realidad el desarrollo de nuevas variedades?
C.R.: “Desde luego. Esto nos obliga a reducir nuestra gama de variedades, algo perjudicial para el propio mercado. Obviamente, si no existe una fuerte apuesta por el ecológico desde la semilla, la inversión en su desarrollo también es menor”.
F&H: ¿Cómo ve la evolución de este mercado?
C.R.: “El ecológico es un mercado muy marcado por la volatilidad de la economía doméstica. Si crece la inflación, baja el consumo. Sin embargo, la prohibición de cada vez más materias activas para la agricultura puede terminar impulsándolo. Además, también hay un movimiento hacia la agricultura regenerativa”.
F&H: De hecho, es otra de sus líneas de trabajo…
C.R.: “Así es. Nosotros la practicamos en nuestra Finca Experimental El Aljibe, en Murcia, y creo que es el futuro. Va más allá de la semilla ecológica, pero no está reglamentada ni existe un sello que diferencie la producción de la agricultura regenerativa en los supermercados. Si esto sucediera, creo que el ecológico y el regenerativo se combinarían en un tipo de mercado. El consumidor sabría que el ‘bio’ y el regenerativo están en el mismo segmento, si bien en el cultivo ecológico se pueden utilizar productos autorizados y, en regenerativa, la planta usa su propia fuerza para protegerse, sin químicos. Esto es un reto enorme”.
F&H: Pero un reto que en Bejo están enfrentando…
C.R.: “Efectivamente. Contamos con tierras de cultivo en regenerativa desde hace tres años y, en un año y medio, vamos a empezar con cinco hectáreas de regenerativa 100 %, con animales y todo. Queremos demostrar que se puede hacer, que el orgánico es un mundo que existe y que celebramos, porque hemos tenido éxito en sacar muchas variedades adelante y mantenerlas. Pero esto sólo será posible en un mercado que lo exija”.
F&H: ¿El mercado -agricultor- no lo exige por una cuestión de rentabilidad o porque el consumidor no lo diferencia?
C.R.: “A lo mejor no es rentable porque, por ejemplo, en ecológico, hay gente que está produciendo con semilla no tratada, que está cogiendo la forma barata de hacerlo, y lo llama ecológico y no lo es. Hace falta un marco legislativo que defienda el 100 % ecológico, desde la semilla, y hay que lucharlo y pelearlo. En lo que respecta al consumidor, simplemente confía en la etiqueta ecológica”.
F&H: La producción 100 % ecológica es una cuestión vocacional. ¿Comienza a prosperar en España este perfil de agricultor?
C.R.: “En Cataluña, por ejemplo, sí existe ese perfil de agricultor vocacional y, de hecho, es uno de nuestros principales mercados junto con los del norte de Europa. Aun así, hemos visto a mucha gente comprar nuestra semilla ecológica y cambiar de nuevo a no tratada porque era más barata. Al final, todo dependerá de que se legisle de forma adecuada y de que los clientes que compran ecológico sepan que hay semillas alternativas 100 % ‘bio’”.
F&H: Pero no siempre existe esa alternativa…
C.R.: “Es un poco la pescadilla que se muerde la cola. Si no se apuesta por este mercado no habrá alternativas; pero es que, si no las hay, no se apostará por este mercado. Incluso para las propias casas de semillas es difícil entrar en este negocio, ya que necesitas una infraestructura igual que en convencional. Nosotros hemos apostado por este mercado y estamos creciendo, pero en lugar de ir hacia una gama cada vez más amplia, la estamos estrechando y especializándonos”.
F&H: ¿Cómo ve el futuro del ecológico en la próxima década?
C.R.: “Crecerá. En 10 años, se podrán utilizar menos químicos porque el consumidor lo pide, y puede que las exigencias del mercado y el propio sector confluyan en otro concepto como es el regenerativo. Pero para nosotros, lo realmente importante es ver cómo la reducción de químicos y nuestro desarrollo de semillas ecológicas se están acercando. Buscamos variedades que funcionen bien en ecológico, que sean fuertes, con raíces potentes, plantas menos sensibles a los cambios de temperatura… En definitiva, más resilientes. Pero es que contar con plantas más resilientes, desde el punto de vista del ‘breeding’, también contribuye a tener mejores semillas, que ofrezcan más garantías de éxito”.





















