El cultivo de la patata exige precisión: ventanas de intervención ajustadas, alta presión de plagas y enfermedades y, además, unos costes de insumos que obligan a afinar cada decisión.
En este contexto, en Bayer se trabaja con una visión integral del cultivo, combinando soluciones de protección de cultivos y nutrición con herramientas digitales que permiten medir, comparar y mejorar resultados campaña tras campaña.
En protección del cultivo, Volare fungicida de amplio espectro y Sivanto Energy insecticida se integran en programas de manejo integrado para el control de plagas. La estrategia de uso se basa en monitoreo y umbrales, selección del momento de aplicación según estadio del cultivo y dinámica de colonización, y aseguramiento de cobertura en el estrato objetivo.
En nutrición, Bayfolan Aktivator se emplea como aporte foliar complementario para incrementar la producción o corregir o prevenir situaciones de estrés.
Innovación
Pero hoy la innovación no se limita a la parcela, también está en los datos. Bayer es pionero al impulsar con FieldView, una de sus herramientas digitales, un seguimiento continuo desde el inicio de la campaña hasta la cosecha.
FieldView permite recopilar y analizar información agronómica para transformar observaciones en decisiones: identificar variabilidad dentro de la parcela, contrastar el impacto de distintas prácticas y evaluar de forma cuantitativa los resultados obtenidos.
En un cultivo con costes elevados de insumos, disponer de evidencias medibles ayuda a optimizar estrategias y a priorizar inversiones donde realmente generan retorno.
En la pasada campaña, inició un proyecto en el cultivo de la patata junto con la cooperativa de Aranpino de Salamanca, con el objetivo de digitalizar el seguimiento agronómico y convertir la variabilidad de parcela en información accionable. Para ello, se dieron de alta las parcelas en FieldView y se estructuró un protocolo de captura de datos durante todo el ciclo: registro de fechas y operaciones (siembra, riegos, abonados de fondo y coberteras, y tratamientos fitosanitarios y nutricionales), dosis y observaciones de campo georreferenciadas.
Además, con FieldView se realizó el seguimiento mediante imágenes de satélite para monitorizar el ciclo del cultivo a lo largo de la campaña, observando la evolución del vigor y la cobertura vegetal de forma periódica.
Imágenes
Esta lectura continua ayuda a localizar zonas con comportamiento anómalo (por ejemplo, falta de nascencia, estrés, heterogeneidad o caídas de vigor), para detectar posibles problemas y atajarlos con la mayor rapidez mediante visitas dirigidas y actuaciones más precisas.
También se realizó un seguimiento con las las imágenes de consumo de agua, que estima la demanda hídrica del cultivo en cada momento.
Con esta información fue posible ajustar la programación de riegos (dosis y frecuencia) a las necesidades reales, principalmente en nascencia y en marchitez, estados donde es sumamente importante anticiparse y evitar tanto déficits como aportes innecesarios. El resultado es un riego más efectivo y eficiente, con impacto directo en la calidad del tubérculo y en el coste total de producción.
Combinación
En conjunto, la combinación de protección, nutricional y agricultura digital permite pasar de “hacer” a medir. Y es precisamente al final de la campaña, con el mapa de rendimiento que la cooperativa generó en cosecha, cuando se puede cuantificar todo lo sucedido: comprobar el impacto real de cada manejo, localizar qué zonas han respondido mejor o peor, ver qué variedad era la adecuada, qué abonado, tratamiento fitosanitario o nutricional respondió mejor.
Con este enfoque, FieldView permite pasar de impresiones de campaña a evidencia medible, facilitando decisiones más precisas para la siguiente campaña (elección varietal, ajuste de dosis y momentos de aplicación), y priorización de inversiones donde aportan mayor retorno, todo esto para llagar a una sostenibilidad medioambiental y económica en el cultivo.















