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¿Picota o cereza? Diez claves para diferenciar a la reina roja del verano

La campaña de la picota del Valle del Jerte arranca con una previsión de 3,5 millones de kilos.

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Los días cada vez parecen más largos y las temperaturas se vuelven más cálidas. Prueba de la llegada del verano y, con él, la de uno de los frutos más esperados de la temporada: la picota del Valle del Jerte.

Con motivo del arranque de la campaña de certificación de este producto, el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Cereza del Jerte presenta un decálogo para responder a un interrogante común alrededor de este fruto: ¿Es lo mismo una cereza que una picota?

La respuesta es no. Aunque comparten muchas similitudes, estas son diez claves que ayudarán al consumidor a identificarla en el mercado y a entender por qué la picota es un fruto único y singular.

1. Todas las picotas son cerezas, pero no todas las cerezas son picotas

La picota pertenece a la misma familia que la cereza, pero constituyen un grupo específico. De manera que no todas las cerezas pueden ser llamadas picotas. Para ello la DOP Cereza del Jerte cuenta con un mecanismo de diferenciación muy seguro para el consumidor: la certificación.

2. Origen

Las auténticas picotas crecen entre montañas en el Valle del Jerte y en las comarcas vecinas del norte de Cáceres, como La Vera y el Valle del Ambroz. Su cultivo se desarrolla bajo una tradición familiar de siglos y, cuando alcanzan el grado óptimo de maduración, los agricultores de esta zona las cosechan a mano en cestas de castaño. Un modelo de producción histórico que ha legado a este fruto su carácter único.

3. El rabito, la forma más visual:

Si hay algo que caracteriza a las cerezas es ese rabito con el que tantas veces hemos buscado dos unidas para hacer unos pendientes cuando éramos niños. Y es justo aquí donde está la diferencia más evidente entre ambos productos, ya que la picota se cosecha y comercializa sin él.

El formalmente llamado pedúnculo se desprende de manera natural de las picotas. En el momento de la recolección, este queda prendido del árbol y el fruto queda totalmente sellado. Esta pequeña diferencia es, en realidad, muy determinante, ya que permite mantener todo el sabor y jugo de este producto.

4. Sabor y color

La picota del Jerte destaca por su sabor único, más dulce que el del resto de variedades. Un gusto que se revela además en su color, un rojo más cercano al burdeos que el de la cereza y que coincide con su sensación en boca.

5. Textura

Ante la duda, los sentidos desvelan las cualidades que distinguen a la picota, y su textura es otra de sus señas de identidad. Crujiente y carnosa, el consumidor sabe cuándo se está llevando una a la boca con solo morderla.

6. Tamaño

Existe otra característica que permite diferenciar ambos frutos de un vistazo: su tamaño. Al gozar de una mayor exposición al sol, las picotas suelen ser más pequeñas que las cerezas. Sin embargo, este proceso es, a su vez, el que le dota de un mayor sabor. En este caso, la calidad no va de la mano de la cantidad. A veces, en lo pequeño, se encuentra lo mejor.

7. Variedades:

En el Valle de Jerte se cultivan más de 100 variedades de picota y cereza, pero solo ocho se certifican bajo el sello de calidad de la DOP. Entre ellas se encuentran, cuatro variedades de picota (Pico Limón Negro, Ambrunés, Pico

Negro y Pico Colorado) y otras cuatro de cereza (Burlat, Navalinda, Van y Lapins); las diferencias principales entre ambas tipologías residen en sus zonas de producción y en su momento de recolección.

8. Llegada al mercado

Dicen que lo bueno se hace esperar y, en este caso, es verdad. La temporada empieza habitualmente en mayo con la cereza del Jerte, pero las picotas no llegan al mercado hasta el mes de junio, cuando alcanzan su grado óptimo de maduración.

9. Vida útil

Mientras que las cerezas se mantienen entre 3 y 6 días en buen estado, las picotas pueden conservarse hasta 21 días en el frigorífico en perfectas condiciones. Una mayor vida útil que permite que el consumidor las pueda disfrutar no solo durante más tiempo en casa, sino también en el mercado. Las picotas se mantienen listas para comprar hasta finales de julio.

10. El sello de calidad, la garantía definitiva

La forma infalible de asegurarse si lo que tenemos en la nevera es una picota o una cereza está en el etiquetado. Las auténticas y tradicionales picotas y cerezas del Jerte se comercializan con el sello de calidad diferenciada DOP y el logotipo de la Denominación de Origen Protegida Cereza del Jerte, entidad que trabaja para promocionar y certificar el origen y la calidad de estos productos.

Se trata de la máxima garantía para el consumidor, y se encuentra en la contraetiqueta de las cajas de picota y cereza. Estos signos suponen una prueba de que el producto se comercializa bajo los rigurosos estándares que fija la DOP.

Con el inicio de la certificación de las primeras picotas de la temporada por parte de la DOP Cereza del Jerte, arranca una nueva campaña con una previsión de tres millones y medio de kilos certificados. El presidente del Consejo Regulador, José Antonio Tierno, ha indicado que “la campaña de este año avanza con buenas perspectivas, tanto en calidad como en volumen, aunque todo depende de que no se desarrollen problemas de climatología adversa”.