El campo español se enfrenta a un desafío común: la escasez de agua y la salinidad. Y ante este panorama, la tecnología de nanoburbujas de Moleaer se presenta como clave para dotar al cultivo de una mayor resiliencia, permitiendo a la planta soportar mejor el estrés hídrico y térmico.
“Nuestra tecnología es una herramienta fundamental para cualquier agricultor de regadío que busque asegurar y maximizar su cosecha, incluso utilizando aguas de peor calidad o en condiciones adversas”, explican desde la compañía de origen estadounidense, que cuenta con instalaciones de fabricación en Almería. Desde ahí, distribuye a toda Europa.
Pero, ¿cómo funciona la tecnología de nanoburbujas de Moleaer? “Nuestros generadores se conectan al sistema de riego e inyectan en el agua trillones de partículas de gas nanométricas, invisibles a simple vista”, explican.
A diferencia de los sistemas tradicionales, esta tecnología logra una eficiencia de transferencia de gas superior al 85 %, consiguiendo así concentraciones óptimas de oxígeno disuelto (OD), esenciales para el crecimiento de las plantas. De este modo, promueve un mejor desarrollo de las raíces, reduce el crecimiento patógeno y todo ello resulta en cultivos de mayor calidad.
En este sentido, los estudios independientes realizados por la compañía en el sur de España confirman que, en un cultivo de pepino invernado, su uso incrementó el rendimiento un 16,2 %, según la Fundación Cajamar. Mientras que la Universidad de Almería (UAL) reportó una mejora del 13 %. En el caso de otro ensayo conducido por Tecnova, se observó un incremento del 10,5 % en el peso total de los frutos.
Por otro lado, un estudio realizado por Agrocolor en un cultivo de tomate certificó un incremento del 9,8 % en la producción total, confirmando la eficacia de las nanoburbujas en diferentes ciclos productivos.
Este aumento de la producción es el resultado de la mejora de las condiciones de la zona radicular, lo que favorece un desarrollo de las raíces de mayor calidad y da lugar a cultivos más sanos y vigorosos, que producen un mayor rendimiento para el productor.
Otros beneficios
“Las nanoburbujas mejoran la infiltración y humectabilidad del suelo, y potencian la absorción de nutrientes y agua”, señalan desde la compañía. Al oxigenar la rizosfera, “no solo mejoramos la absorción de elementos clave como el calcio y el potasio”, detallan, sino que “fomentamos la vida del suelo”.
Y es que, estimulan la población de bacterias y hongos beneficiosos, mientras se mitiga el crecimiento de patógenos. En definitiva, “regeneramos la salud del suelo a la vez que nutrimos el cultivo”, afirman y añaden: “Esto es el futuro de la agricultura regenerativa tanto para el ecológico como para el convencional”.
Además, las nanoburbujas enriquecen de forma rentable el agua de riego con OD, lo que redunda en una mejora de la calidad del agua, mayor limpieza de los sistemas de riego (goteros y tuberías) y mejor rendimiento incluso con altas temperaturas. Asimismo, contribuyen a eliminar el biofilm en los emisores de la línea de goteo, embalses y red de suministros, y reducen las algas.
“Nuestra tecnología es esencial”, afirman desde Moleaer, y explican que, gracias a ella, “hemos logrado mejorar la salud de los cultivos en miles de explotaciones agrícolas, aumentando los rendimientos hasta un 56 % en algunos casos, al tiempo que reducimos drásticamente el uso de fertilizantes químicos y optimizamos el consumo de agua”.
Y todo ello cumpliendo con las normativas del Pacto Verde Europeo, ya que, al utilizar un método físico y no químico para desinfectar y oxigenar el agua, el agricultor puede minimizar el uso de biocidas tradicionales como el cloro o el peróxido de hidrógeno.

La instalación
Moleaer dispone de una amplia gama de generadores adaptados a las necesidades de cada cliente, entre ellos INDALO™, diseñado específicamente para resistir las duras condiciones climáticas de la agricultura mediterránea e intensiva.
INDALO™ es robusto, fiable y está pensado para integrarse fácilmente en los cabezales de riego existentes, independientemente de su capacidad. Pero no solo INDALO™.
“Todos nuestros sistemas están diseñados para lograr una integración perfecta en las instalaciones y de forma sencilla”, apuntan y explican que “se instalan en paralelo al sistema de riego existente, sin necesidad de detener las operaciones en la finca ni realizar grandes obras de ingeniería”.
Además, son equipos automatizados que requieren un mínimo mantenimiento y son totalmente escalables. “Tenemos capacidad para dimensionar instalaciones que van desde pequeños caudales de 2 metros cúbicos a grandes proyectos de más de 1.000 metros cúbicos, como el que hemos implementado con éxito recientemente en un cultivo de aguacate en Huelva”, comentan.
Y es que, la implementación de la tecnología de nanoburbujas de Moleaer no está circunscrita a los cultivos de hortícolas en invernadero. De hecho, la compañía trabaja actualmente en el sector de la fresa y los berries, lechuga y brásicas, y cultivos leñosos estratégicos como cítricos, subtropicales, uva, almendro, pistacho y olivar superintensivo.
‘Made in Almería’
Su capacidad de fabricación en Almería les permite dimensionar las instalaciones con precisión para garantizar la máxima eficiencia energética e hidráulica.
Cada proyecto se trabaja de forma única y personalizada. Para ello, los responsables de negocio de Moleaer realizan un estudio exhaustivo de cada proyecto, analizando las condiciones del cultivo, el tipo de riego y la metodología de trabajo. Y todo ello con el fin de “diseñar una solución a medida de sus objetivos”.
“No nos limitamos a aportar una tecnología concreta, sino que ofrecemos una solución integral basada en la colaboración, orientada a optimizar las instalaciones de cultivo y a alcanzar los objetivos específicos de cada cliente”, concluyen.














