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La producción hortofrutícola almeriense sigue perdiendo rentabilidad

Por primera vez en la serie histórica analizada (de la campaña 2009/10 a 2019/20), las exportaciones de Marruecos (486.878 toneladas) superan las almerienses (417.826 toneladas).

La Asociación de Organizaciones de Productores de Frutas y Hortalizas de Almería, COEXPHAL, ha presentado el balance de la campaña 2019/2020, período que ha estado marcado, especialmente en la segunda parte del ciclo, por la crisis sanitaria del coronavirus, y en la que, a pesar de este acontecimiento extraordinario, la comercialización ha respondido de forma ágil al reto de suministrar hortalizas a toda Europa en un contexto de gran incertidumbre. Incluso, el sector pudo incrementar sus ventas, en algunos productos (calabacín o berenjena), en los meses de máxima afección.

Como ha explicado Juan Antonio González, presidente de COEXPHAL: “Es de justicia señalar que el sector hortofrutícola almeriense ha mantenido la producción y el abastecimiento a nuestros clientes, haciendo posible el suministro de hortalizas y frutas frescas a la población española y europea. Debemos sentirnos orgullosos de ello, y poner en valor esta capacidad nuestra de superar dificultades excepcionales, imprevistas y globales como ha sido esta pandemia mundial. Los productores y comercializadores de COEXPHAL hemos superado con responsabilidad esta primera fase, pero la campaña que viene nos enfrenta al mismo desafío y con más incertidumbre si cabe. De ahí la importancia de estar todo el sector unido y colaborando para ayudarnos a superar los contratiempos que se avecinan”.

González ha expuesto también los principales temas que también afectan al sector al margen del COVID: “No solo debemos estar atentos ante el devenir de esta crisis sanitaria, sino que también tendremos que batallar frente a otros asuntos que ponen en juego nuestro trabajo, como son la reforma de la Ley de la Cadena Alimentaria; el aumento de costes laborales y la reducción de márgenes; la reputación del sector frente a ataques “injustos”; la inseguridad del Brexit, la competencia de países terceros y la sostenibilidad económica, social y medioambiental de nuestras empresas y nuestro modelo de negocio. Frente a todo esto la horticultura almeriense debe estar preparada”.

Balance: campaña de transición

En términos generales, los resultados medios difieren poco de los obtenidos un año antes: la producción comercializada cae un 2% y los precios aumentan en ese mismo porcentaje. Como consecuencia, los ingresos se mantienen estables. El coste corriente sube un 2%: la caída de los precios de los insumos derivados del petróleo fue difuminada por el incremento de la mano de obra. Como resultado, el margen corriente muestra una reducción idéntica a la subida del coste. “Esta campaña puede considerarse de transición hacia un periodo de fuertes incógnitas que empezarán a vislumbrase a finales del año. Está por ver cómo la continuación del COVID, o la crisis económica, pueden afectar al sector hortofrutícola”, ha apuntado Luis Miguel Fernández, gerente de COEXPHAL.

Sin embargo, al comparar esta campaña con la media de las cinco anteriores, los precios caen un 1%, la comercialización crece un 2% y, por tanto, los ingresos aumentan un 1%. Llama la atención que, en este caso, sí se aprecia un deterioro del margen del 15%.

Análisis por productos

En un análisis más detallado por producto, el tomate continúa su tendencia de caída en producción: 8% menos respecto a la campaña pasada, y 14% respecto a la media de los últimos 5 años. Se está desarrollando un trasvase hacia otros cultivos como consecuencia de la pérdida de rentabilidad, debida: al aumento de costes, la inestabilidad de precios por la fuerte competencia, y una productividad que no despunta por la afección de plagas. De hecho, los precios también se reducen esta campaña: un 9% respecto a la anterior. Los ingresos caen un 16% y el margen casi un 30%. El resultado es bastante similar al comparar con la media de las 5 campañas anteriores; como positivo, la caída de precios se reduce bastante, aliviando un poco la situación. Sin duda este producto es el que está sometido a una presión más alta por la creciente oferta internacional, de hecho, la situación local influye cada vez menos en el precio de venta.

Con datos provisionales de exportación a la UE, en la última campaña los envíos desde Almería caen un 12%; los envíos del resto de España bajan menos, un 5%, mientras que las exportaciones desde Marruecos crecen un 8% y desde Francia, muchas de rexportación, aumentan un 13%.

“Por primera vez en la serie histórica analizada (desde la campaña 2009/10 a la 2019/2020), las exportaciones de Marruecos (486.878 toneladas) superan las almerienses (417.826 toneladas). Otro punto importante es la evolución de las importaciones españolas de tomate, sobrepasando en esta campaña las 202.000 toneladas, siendo la producción marroquí el principal origen de esta importación con 79.655 toneladas, tras Portugal y Holanda. Marruecos ha pasado de enviar a España 18.045 toneladas en la campaña 2013/14 a 79.655 toneladas en la campaña 2019/20. Un incremento cercano al 350%”, ha puntualizado Luis Miguel Fernández.

El pimiento, en alza

El pimiento continúa su tendencia de crecimiento, que dura más de 10 años. De hecho, su producción aumenta un 16% en relación con las últimas 5 campañas, y un 7% respecto a la última, asumiendo parte del descenso en el cultivo del tomate.

El precio muestra un ascenso del 2% en este ciclo. Como resultado los ingresos crecen un 9%, un porcentaje similar al margen. Es destacable que, en esta campaña, la comercialización de pimiento ha sobrepasado a la de tomate.

Los precios de pepino, tomando como referencia la campaña anterior, aumentaron un 6%; principalmente por las buenas cotizaciones de diciembre, la fuerte subida del mes de enero y la estabilidad general de la primavera, a excepción de abril, donde se produjeron desajustes en plena pandemia. El volumen comercializado mantiene su tendencia creciente, con un incremento del 2%. También se aprecia una variación positiva del 8% de los ingresos.

La producción comercializada de berenjena se ha incrementado notablemente esta campaña: un 11%. De hecho, lleva años con incrementos continuados de la cosecha. Esto, sin duda, ha influido en que los precios y los ingresos hayan caído, respectivamente, un 19% y 11%. En contraposición, este producto, ha sido de los pocos que ha aumentado producción y precios en los meses de pandemia. Como resultado, el margen se ha reducido en más de la mitad, aunque hay que recordar que el ciclo pasado esta hortaliza obtuvo buenos números, que se manifestaron en incrementos de precios, ingresos y márgenes cercanos al 10%.

El resultado del calabacín se está viendo condicionado, estos últimos años, por el crecimiento tan fuerte de la producción, que parece estar afectando al equilibrio de precios, sobre todo al comienzo de campaña. En términos generales, en este ciclo, la comercialización crece un 12% y los precios caen un 9%. Como resultado los ingresos y el margen se reducen, un 1% y 20% respectivamente. Al igual que la berenjena, este producto aumentó precios y producción en marzo y abril.

Resultado positivo para las frutas

La comercialización de sandía muestra una caída del 16%. Hay que recordar que el año pasado creció un 12%. Esta menor oferta ha repercutido en los precios, que suben un 40%. En la primera parte del ciclo, el descenso de la productividad en campo, debido a una primavera más fría de lo normal, unida a un aumento de la temperatura en Europa, incrementaron la demanda y los precios, aunque en la segunda quincena de junio la situación cambió de forma drástica. A pesar del fuerte contraste, el resultado ha sido positivo: un aumento casi del 20% de los ingresos y un margen que duplica al de la campaña anterior.

El melón ha tenido un comportamiento similar a la sandía. La producción comercializada, tras una campaña pasada donde se incrementó de forma importante, cae un 13%. Sin embargo, el precio de venta aumenta más del 40%, los ingresos medios muestran un aumento del 22%, con un margen que casi dobla al existente un año antes.

En el último ciclo, la comercialización de lechuga ha experimentado un descenso del 5%. Diversos problemas meteorológicos a principio de campaña, y posteriormente en marzo, afectaron a la calidad y cantidad de la cosecha.

Este producto sorteó bien, la pandemia de marzo y abril, y pudo mantener la estabilidad de los envíos. Los precios han tenido un buen comportamiento, siendo un 11% superiores a los de la campaña pasada.

Como conclusión, Luis Miguel Fernández advierte de la continua pérdida de rentabilidad de la producción hortofrutícola en Almería y de la necesaria incorporación de diferentes medidas para mantener la competitividad de este sector económico tan importante para la provincia de Almería.