Los fruticultores aragoneses afrontan una situación «gravísima» por la combinación de una campaña marcada por las adversidades meteorológicas y unos precios en origen que, según la organización agraria Araga, no cubren ni los costes de producción, por lo que la organización teme el abandono de numerosas explotaciones y reclama medidas urgentes.
La Asociación Regional de Agricultores y Ganaderos de Aragón (ARAGA) ha denunciado este martes que la campaña de cereza y melocotón ha comenzado con unas condiciones «insostenibles» para los productores.
En el caso de la cereza, las lluvias durante el periodo de maduración provocaron el rajado de gran parte del fruto, lo que ha derivado en una cosecha que califica de «desastrosa».
A esta situación se suman, según la organización, los bajos precios pagados al agricultor.
Araga asegura que el kilo de cereza se está abonando en torno a 0,50 euros, mientras que solo los costes laborales superan los 1,20 euros por kilo, a los que hay que añadir otros gastos como fertilizantes o agua de riego.
La organización sostiene que esta situación también afecta al melocotón y denuncia que la distribución comunicó antes del inicio de la campaña precios de 0,08 euros por kilo para la fruta destinada a zumo y de 0,20 euros para la destinada a conserva.
«Con estos precios no merece la pena coger la fruta, es más rentable dejarla en el suelo», afirma.
Precios «ridículos»
ARAGA considera «ridículos» los precios percibidos por los productores y critica el diferencial existente con los importes que paga el consumidor final, que, según asegura, puede superar los cinco euros por kilo en algunos casos.
Ante esta situación, la organización ha solicitado una reunión con el Departamento de Agricultura, Ganadería y Alimentación del Gobierno de Aragón para abordar posibles soluciones y ha reclamado a las administraciones una revisión de la Ley de la Cadena Alimentaria con el objetivo de garantizar precios que permitan la viabilidad de las explotaciones y evitar la desaparición de un sector que considera esencial para el medio rural aragonés.












