Cualin Quality lleva más de 25 años en el Levante almeriense, donde ha desarrollado un modelo productivo que ha transformado la forma de cultivar tomate cherry en España. La compañía, de origen holandés, encontró en Antas el lugar idóneo para implantar un sistema de cultivo basado en la innovación, sostenibilidad, la eficiencia y la consistencia en la calidad.
Hoy, con la mayor superficie de invernaderos de alta tecnología del país, ha convertido esa apuesta en su sello de identidad. Su objetivo no es ser un productor de volumen, sino un referente en el segmento premium; de ahí que la empresa trabaje para ofrecer tomate cherry de máxima calidad durante los 12 meses del año, manteniendo siempre estándares homogéneos, independientemente de la época o condiciones externas.
“No somos una empresa de volumen, sino de calidad”, insiste David Vicario, director comercial. Esa filosofía se refleja en un sistema productivo de vanguardia, que combina tecnología, análisis de datos y un conocimiento agronómico profundo.
Así, por ejemplo, cultivan en invernaderos de cristal y en todos cuentan con sistemas de cogeneración que permiten asegurar una temperatura estable. Cada día, monitorizan radiación, humedad, ventilación y necesidades de riego. Nada queda al azar.
“Todo está conectado”, explica Ramón Tronch, ingeniero agrónomo, quien apunta que “incluso realizamos conteos de flores en los ramos semanalmente para anticipar la producción con precisión y dar soporte al departamento comercial”.

El valor de la marca
Esta manera de producir, basada en la precisión, el control y la ‘lectura’ constante del cultivo, se complementa con el valor de marca. Las líneas Divino Imperial, Divino Supreme y Divino son el resultado de ese modelo: tomates cherry diferenciados, seleccionados y reconocidos por su sabor, textura y presentación.
Esa apuesta por el producto premium es también una respuesta estratégica a un mercado cada vez más competitivo, especialmente con la creciente presión de terceros países. “Nuestros clientes reconocen la calidad y diferenciación de nuestro producto”, afirma Vicario. Y es precisamente esa fidelidad, tanto en el mercado internacional como doméstico, la que confirma que el modelo de Cualin Quality marca la diferencia.
Más allá de la tecnología, la compañía ha construido una cultura que une experiencia, innovación y un compromiso firme con la calidad. En Antas ha encontrado no sólo un lugar donde producir, sino un entorno donde hacer evolucionar un concepto: un tomate premium, constante, confiable y cultivado con precisión.











