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El campo europeo estima perder 39.000 millones por el arancel a fertilizantes importados

Ese impuesto al fertilizante extranjero elevará los precios y generarán un coste directo en la agricultura comunitaria de 820 millones de euros en 2026.

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Las organizaciones y cooperativas agrarias de la Unión Europea (UE) alertaron este martes de futuras pérdidas de 39.000 millones de euros en los próximos siete años por el efecto del arancel contra la importación de fertilizantes de terceros países fabricados con altas emisiones de CO2, lo que equivale al presupuesto del 10 % de la anterior PAC.

Este mecanismo de ajuste en frontera por carbono (CBAM por sus siglas en inglés), activado por la UE desde enero de este año, implica que los importadores de fertilizantes y otros productos intensivos en emisiones deberán pagar por el CO2 incorporado en los bienes que entren en la UE. Este gravamen se aprobó para proteger a los productores de fertilizantes europeos, sometidos a su propio impuesto marcado por el régimen de comercio de derechos de emisión (RCDE).

En un comunicado publicado, los agricultores europeos, representados por Copa-Cogeca, avisaron de que el 30 % de los fertilizantes nitrogenados utilizados por los agricultores de la UE son importados, y que ese impuesto al fertilizante extranjero elevará los precios y generarán un coste directo en la agricultura comunitaria de 820 millones de euros en 2026, que aumentará a 3.400 millones en 2034 y que dejará un acumulado de 12.000 millones en todo el periodo.

Además, advirtieron de que los productores de fertilizantes de la UE podrían subir los precios de sus productos al encarecerse los de la competencia extranjera por ese impuesto (alineación de precios), lo que generaría otro coste indirecto que podría elevar el coste total para los agricultores hasta los 39.000 millones de euros en siete años, equivalente al 10 % del presupuesto actual de la PAC.

«Si bien este instrumento impulsa la descarbonización, también aumenta los costes de producción dentro de la UE y puede reducir la competitividad frente a los productores internacionales», señalaron.

Desequilibrio peligroso

Los agricultores explicaron que, en el contexto de la guerra en Oriente Medio, los costes de los fertilizantes «están cada vez más expuestos a cargos adicionales derivados de políticas gubernamentales», mientras que los precios de los productos agrícolas que ellos venden se mantienen «fijados» según los mercados mundiales, lo que genera un «efecto de tijera estructural».

«Este desequilibrio estructural es peligroso tanto para la seguridad alimentaria en la UE como para la sostenibilidad a largo plazo de la agricultura europea. (…) Esta cuestión debería generar preocupación mucho más allá del sector agrícola», subrayaron.

Precisamente sobre el contexto global, el presidente del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), Álvaro Lario, advirtió ayer en el Parlamento Europeo de que «los precios de los fertilizantes, especialmente los nitrogenados, han subido entre un 30 y un 60 %», precisamente porque muchos de sus componentes provienen de Oriente Medio.

La comunidad agrícola europea reiteró así su petición de suspender el CBAM en su forma actual y reclamaron medidas a largo plazo para compensar estos sobrecostes relacionados con este mecanismo.