Entrevista a Arantxa Benito, gerente para Iberia de AGQ Labs.
F&H: AGQ Labs ha acelerado su crecimiento y expansión en los últimos años, estando hoy presente en más de 30 países. ¿Cuáles son sus próximos objetivos?
Arantxa Benito (A.B.): “A lo largo de nuestra historia, nos hemos expandido con sentido. Nacimos y tenemos un corazón agroalimentario, luego nuestra trayectoria y nuestro futuro van alineados con el eje comercial de la producción hortofrutícola. En este sentido, estamos ya haciendo algo de desarrollo de negocio en Europa del Este. Esta zona, que viene creciendo en la última década, va a adquirir un papel más protagonista en los próximos años. Países como Polonia o Rumanía son ya potencias en algunos cultivos, y otros como Hungría o Bulgaria están en pleno desarrollo. Por otro lado, en países donde ya estamos, nuestro objetivo es desarrollar toda muestra gama de servicios en todos los sectores”.
F&H: ¿Qué mercados tienen mayor proyección?
A.B.: “Además de Europa del Este, las orillas norte (España, Italia, Grecia, Turquía) y sur (Marruecos, Túnez, Egipto) del Mediterráneo seguirán jugando un importante papel. Por otro lado, en el África subsahariana, Kenya, Senegal o Tanzania también han adquirido una posición importante, tanto por producción como por calidad. En cuanto a Latinoamérica, donde estamos en casi todos los países, creo que Perú y México, que son sin duda los más importantes en cuanto a cultivos tecnificados, continuarán creciendo. Otros como Argentina, Colombia, Ecuador o Costa Rica les seguirán, pero en un segundo nivel”.
F&H: Están presentes en diversos sectores. ¿Es el agroalimentario el más dinámico?
A.B.: “Yo diría que sí. Las exigencias en materia de seguridad alimentaria aumentan permanentemente, y no hablo sólo de regulaciones, sino también de las propias demandas de supermercados y consumidores. Al mismo tiempo, hay recursos limitados como el agua y contextos donde esas limitaciones también influyen en la seguridad alimentaria. Todo esto obliga a tener que reconfigurar estrategias en campo. Si antes hablábamos de restos de pesticidas, ahora lo hacemos, por ejemplo, de cómo ciertos contaminantes pueden pasar de los envases a los alimentos. Se ha producido un salto evolutivo”.
F&H: ¿Qué supone ese salto para AGQ Labs?
A.B.: “Supone una inversión permanente. Aquí la tecnología no muere por avería, sino por obsolescencia respecto a la adecuación a los requerimientos del mercado. Hay un dinamismo inversor y esto implica, por otro lado, que tienes que contar con buenos profesionales a nivel técnico, analítico, agronómico… que realmente pongan en valor toda esa inversión”.
F&H: Anualmente analizan más de un millón de muestras, muchas de empresas agroalimentarias. ¿Pesa la responsabilidad en seguridad alimentaria?
A.B.: “Para nosotros, la seguridad alimentaria va mucho más allá de acreditaciones o de una buena ‘performance’ de la tecnología; va acompañada de una cultura empresarial, de hacer entender a nuestros profesionales que, hagan actividades más o menos complejas, todo tiene un sentido y unos objetivos. Por ejemplo, quien cuartea una fruta no debe pensar que sólo está cuarteando una fruta, sino que es una muestra representativa de una finca, de unos productos que llegan a un mercado, que van del lineal de un supermercado a un consumidor, y que por todo ello tiene que hacer un trabajo minucioso”.
F&H: Los supermercados son cada vez más exigentes en seguridad alimentaria. ¿Qué impacto tienen estas exigencias en un laboratorio como AGQ Labs?
A.B.: “En la medida en que aumentan las exigencias, sea en volumen, reduciendo LMRs o nuevas determinaciones, supone una oportunidad, ya que debemos dar respuesta a las necesidades de nuestros clientes. Esto se traduce en una mayor demanda de nuestros servicios y, a su vez, en un esfuerzo aún mayor en desarrollo y ampliación de acreditación. Todo esto hace que, para diferenciarte, tengas que actuar muy rápido. En este sentido, intentamos estar siempre atentos, estando en contacto con diferentes ‘players’ para conocer las tendencias y desarrollar soluciones en función de las demandas futuras”.
F&H: Los cambios se producen también en origen. ¿Crece la demanda de sus servicios en campo?
A.B.: “Ha crecido y crece la demanda de análisis de suelos, foliar, de agua… Pero lo que crece, sobre todo, es la necesidad de que, como ‘partner’ tecnológico, ayudemos a los productores a reconfigurar su producción. Agricultores y técnicos ya no sólo buscan el dato, sino una estrategia para hacer su cultivo más eficiente, de mayor calidad, optimizar el uso de insumos o trabajar de forma más sostenible. Esta parte de asesoramiento sigue evolucionando y, por ello, llevamos años trabajando en una plataforma agrodigital basada en lo que necesitan, que no es lo mismo de hace 15 años. A día de hoy, la exigencia del mercado y su competitividad exigen también a la propia producción transformarse”.





















