Cada verano es más frecuente enfrentarse a situaciones en las que la demanda de agua de la planta supera la cantidad disponible, afectando directamente a su desarrollo y producción.
Pero el problema no es solo la falta de agua. La combinación de calor extremo y elevada radiación solar puede provocar quemaduras en frutos y hojas, reducir la actividad fotosintética y aumentar el estrés térmico de la planta.
ROIKAL®
En este contexto, cada vez es más importante incorporar herramientas que ayuden a proteger el cultivo frente a estas condiciones. Una de ellas es Roikal® de Biogard, un formulado a base de caolín molido y calcinado que forma una fina capa protectora sobre la vegetación.
Una de las principales ventajas de Roikal® es que actúa mediante un mecanismo físico. Tras la aplicación, se forma una fina capa blanquecina capaz de reflejar parte de la radiación solar y del calor incidente durante los momentos de mayor intensidad lumínica. Este efecto ayuda a reducir la temperatura de los tejidos vegetales y a disminuir el impacto de los episodios de calor extremo sobre el cultivo.
Además de proteger frente a los golpes de calor y las quemaduras solares, Roikal® contribuye a reducir la evaporación y mejorar el aprovechamiento del agua disponible por la planta. En un escenario cada vez más condicionado por la escasez de precipitaciones y las altas temperaturas, este aspecto adquiere una relevancia creciente para numerosos cultivos.
Eficiencia fotosintética
Otra característica destacable es su capacidad para ayudar a preservar la eficiencia fotosintética durante los periodos de mayor estrés. Mantener la actividad fisiológica de la planta en condiciones adversas resulta fundamental para minimizar pérdidas de vigor y favorecer un desarrollo más equilibrado a lo largo de toda la campaña.
Las olas de calor ya forman parte de la realidad agrícola actual. Por eso, más que reaccionar cuando aparecen los daños, la clave está en anticiparse y preparar el cultivo para afrontar mejor las condiciones climáticas cada vez más extremas.
Cuando el calor se convierte en un factor limitante, proteger el cultivo puede marcar la diferencia.












