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El uso de fertilizantes caerá un 2 % en los países con altos ingresos.
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Los fertilizantes serán un 29 % más caros en 2026

Así lo afirma el informe de perspectivas agrícolas de la OCDE y la FAO, que cifra en un 17 % su encarecimiento en 2027.

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La guerra en Oriente Medio impulsará al alza los precios de los fertilizantes, que serán de media un 29 % más caros en 2026 y un 17 % en 2027.

En su informe común de perspectivas agrícolas, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) señala que esta subida de los precios conllevará una menor utilización, así como ajustes en la producción, en el comercio y alteraciones en los patrones de consumo que serán diferencias entre unos en unos y otros países.

De este modo, y según el citado informe, el uso de fertilizantes experimentará un recorte del 5,1 % en 2026 y del 3,4 % en 2027 en los países de bajos ingresos; del 4,3 % en 2026 y del 2,8 % en 2027 en los países de ingresos medios; y de alrededor del 2 % en los de altos ingresos.

Este escenario conduce a una contracción o a un estancamiento del consumo de alimentos en los países pobres, en particular de productos de origen animal, lo que apunta a unas dietas más económicas.

Por su parte, en los países de renta media y alta los niveles de consumo permanecerán prácticamente sin cambios significativos en la dieta, lo que pone en evidencia el papel que los niveles de renta tienen a la hora de amortiguar las crisis de precios.

Caerá la producción agraria

La guerra en Oriente Medio va a acarrear, asimismo, un descenso de la producción agrícola entre este año y el próximo, así como un encarecimiento de sus precios, que afectará sobre todo a los países más pobres.

De este modo, la OCDE y la FAO calculan que la producción de cereales en los países de bajos ingresos disminuirá un 2,3 % este año y un 1,7 % en 2027. En los países de ingresos medios, esa caída será del 1-2 %, mientras en los ricos se quedará en menos del 1 %.

La razón de esas diferencias es que el impacto del encarecimiento de la energía y, sobre todo de los fertilizantes, resulta más difícil de encajar por los más pobres porque las reservas acumuladas eran menores y porque el sector agrícola es más sensible al alza de los costos.

Previsiones próxima década

Por otro lado, como en las ediciones anteriores, los expertos de la OCDE y de la FAO se proyectan sobre la próxima década y estiman que, en el horizonte de 2035, la producción del sector agrícola aumentará un 13,3 % y alcanzará un valor de 4,01 billones de dólares.

El incremento en esos nueve años será particularmente marcado para la producción animal (15,1 %), pero también será significativa para la producción vegetal (12,5 %), así como para la pesca y otros alimentos acuáticos (11 %).

Los ingresos por agricultor, que ahora son de media 3.800 dólares al año, mejorarán globalmente un 9 % en la próxima década, aunque las diferencias son abismales entre unas y otras regiones del mundo y eso se va a mantener.

En los países ricos pasarán de 21.100 dólares actualmente a 22.155 dólares en 2035, mientras en los pobres (el África subsahariana y el sur de Asia) progresarán de forma modesta, de 930 dólares a unos 1.100.

Los precios agrícolas se van a mantener estables o a la baja, aunque los autores del estudio subrayan que eso no prejuzga sobre una posible variabilidad, como lo demuestra la experiencia histórica con episodios de volatilidad.

Pese al aumento de la productividad y a la mejora de la eficiencia, las emisiones de gases de efecto invernadero del sector serán un 6,5 % superiores para 2035.

Comercio internacional

En cuanto al comercio internacional de productos agrícolas, cuyo peso creció significativamente, al pasar del 16 % en 2000 al 22-23 % en 2019 y que se ha mantenido en torno a ese nivel desde entonces, debería seguir en esos parámetros en la próxima década.

Latinoamérica y el Caribe (sobre todo por Brasil, Argentina y Paraguay) continuará siendo, con mucha diferencia, la primera región por exportaciones, mientras que los grandes importadores van a ser los países en desarrollo del sur y el sudeste de Asia, en particular India, Indonesia, Filipinas, Malasia, Tailandia y Vietnam.

En términos relativos, de aquí a 2035 las importaciones de alimentos de base van a subir un 55 % en el África subsahariana y del 34 % en Oriente Medio y el norte de África.