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La DOP Cereza del Jerte arranca la certificación de la picota

La campaña comienza con buenas previsiones para la picota, que no se ha visto afectada por las lluvias de mayo y cuenta con una previsión de certificación de hasta 3,5 millones de kilos.

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El Consejo Regulador de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Cereza del Jerte ha comenzado a certificar las primeras picotas de la temporada. Un riguroso proceso de selección que arranca en el marco del Día de la Picota y busca garantizar al consumidor la máxima calidad de este fruto único del Valle del Jerte.

El presidente de la DOP Cereza del Jerte, José Antonio Tierno, ha indicado que la campaña de este año se emprende con buenas previsiones, tanto en calidad como en volumen: “Las primeras picotas certificadas no se han visto afectadas por las lluvias de mayo, y presentan la firmeza, el sabor y la textura que caracteriza a este producto del norte de Extremadura”.

Este año, la Denominación de Origen espera certificar hasta tres millones y medio de kilos de picota sobre el total productivo de la demarcación geográfica. Sin embargo, desde la DOP insisten en que el balance final dependerá, en gran parte, de la evolución del clima. “Se trata de un producto sensible a las inclemencias meteorológicas, pero que por el momento afronta una temporada positiva”, ha explicado Tierno.

Por su parte, la campaña de cereza afronta sus próximos pasos con normalidad, tras el episodio de lluvias desarrollado en el mes de mayo. La variedad que se está certificando ahora es Lapins, la más numerosa entre las cerezas amparadas por la Denominación de Origen. Supone más del 40% del total de la producción y su temporada se extiende hasta finales de julio.

En este sentido, el presidente de la DOP ha explicado que, “en lo que respecta a las variedades que certifica la Denominación de Origen, las lluvias caídas durante el mes pasado afectaron sobre todo a la variedad Van, con pérdidas de hasta un 80% de la producción, y en menor medida a la Navalinda”.

Estas cerezas se encontraban en proceso de maduración cuando se desarrolló este episodio climático, tras una cosecha satisfactoria de la variedad Burlat. Ahora, la DOP mira con positividad a la campaña de cereza Lapins y de las cuatro variedades de picota amparadas –Ambrunés, Pico Negro, Pico Limón y Pico Colorao-, y destaca el valor del sector en la región.

“La agricultura es la actividad principal de esta zona, desempeña un papel crucial para el desarrollo económico y la fijación de la población al medio rural, y por este motivo es importante que las administraciones respondan con sensibilidad sus problemáticas y a las particularidades de este modelo productivo”, ha expresado Tierno.

Día de la Picota

Las auténticas picotas del Valle del Jerte alcanzan su grado óptimo de maduración a mediados de junio, casi un mes más tarde que las variedades de cereza más tempranas. Para conmemorar este proceso, cada 15 de junio se celebra el Día de la Picota, una efeméride que destaca las cualidades singulares de este producto exclusivo del Valle del Jerte.

A diferencia de la cereza, las picotas tienen un periodo de maduración más extenso. Un fenómeno que les dota de una mayor firmeza, una textura crujiente y un sabor más dulce. Cuando llega el momento de la recolección, el fruto se desprende del pedúnculo de forma natural y los agricultores lo recolectan a pie de árbol.

“Este proceso, unido a los factores culturales y medioambientales que caracterizan a su área de producción, hacen de la picota un fruto único, muy apreciado en los círculos gastronómicos como un producto gourmet y que el consumidor puede diferenciar a simple vista por su menor calibre y la ausencia del rabito propio de las cerezas”, explica Tierno.

30 aniversario del sello de calidad

Este año, la campaña alcanza un carácter especial al cumplirse 30 años desde que la DOP comenzara a avalar el origen y la excelencia del fruto. Tres décadas en las que, a través de un exhaustivo proceso de selección, la Denominación de Origen ha presentado al consumidor las mejores cerezas y picotas de la región acompañadas de su sello de calidad.

En este marco, el presidente de la DOP ha valorado que “la certificación es muy importante, ya que supone el único medio que tiene el ciudadano para saber con certeza que el producto que está consumiendo se ha producido en el Valle del Jerte siguiendo una tradición familiar de siglos”.