Entrevista a Khalid Akdi Elaroussi, director general de Trichodex (Grupo Fertiberia).
F&H: Trichodex lleva más de tres décadas impulsando una forma distinta de hacer agricultura. ¿Sobre qué pilares se sustenta?
Khalid Akdi (K.A.): “La agricultura que viene pasa por volver a poner el suelo en el centro, porque sin suelo, no hay agricultura. Debemos trabajar de una forma mucho más adaptada a la realidad del campo, en soluciones ajustadas a cada cultivo, tipo de suelo y contexto concreto, porque hoy el agricultor necesita respuestas mucho más precisas. Esta nueva agricultura debe basarse, además, en la biotecnología, que nos permite entender mejor cómo funcionan los microorganismos que forman el suelo y convertir ese conocimiento en soluciones útiles y aplicables. En este sentido, una de las grandes capacidades de Trichodex es integrar ese conocimiento biotecnológico en ofertas de fertilización más completas, combinando nutrición, eficiencia y salud del suelo para aportar al agricultor soluciones con mayor valor agronómico. Por último, es clave la cercanía con el cliente, escucharle. La agricultura regenerativa se construye desde la co-creación”.
F&H: La agricultura de hoy no tiene nada que ver con la que hace 10 años. ¿También se ha notado este cambio en el suelo?
K.A.: “Totalmente. Nosotros empezamos en los ’90 y, desde entonces, el avance de la ciencia ha sido vertiginoso. Actualmente, hay herramientas que nos han permitido conocer más y mejor el suelo. Gracias a las ómicas, las tecnologías basadas en biología molecular, podemos identificar los microorganismos, el papel que desempeñan, su interacción con la planta… Y eso nos ayuda mucho a diseñar nuevas soluciones. La ciencia está acelerando la forma de hacer las cosas en agricultura”.
F&H: ¿Qué papel juegan esas soluciones biotecnológicas frente a retos como el cambio climático?
K.A.: “En Trichodex creemos en la integración de rentabilidad, productividad y sostenibilidad, y la biotecnología puede jugar un papel fundamental en ese equilibrio. Hoy día sabemos que hay un gran problema de estrés debido al cambio climático, eso es ya una realidad que nos ha empujado a adaptarnos. Tenemos altas y bajas temperaturas, exceso de lluvia, alta salinidad, metales pesados… La biotecnología puede ofrecernos soluciones para mejorar la nutrición de la planta o reducir el estrés”.
F&H: Son millones los microorganismos que viven en el suelo. ¿Todos son igualmente válidos para lograr ese equilibrio del que habla?
K.A.: “En los últimos 10 años hemos seleccionado nuestros ‘influencers’. Entre los millones de microorganismos que conforman el microbioma del suelo, hay algunos que marcan tendencia. En la actualidad, tenemos aislados y caracterizados más de 1.500 microorganismos ‘influencers’ y 200 consorcios. Estos microorganismos tienen la capacidad de trabajar codo a codo con la planta, que destina el 25 % de la energía producida por la fotosíntesis para seleccionarlos y mantenerlos a través de las raíces. Así, por ejemplo, tenemos soluciones que permiten mejorar la eficiencia del uso de nutrientes, las defensas de la planta e incluso mitigar el estrés químico”.
F&H: ¿Qué tan grave es ese estrés químico?
K.A.: “Hay químicos que se utilizan y generan un estrés excesivo en la planta, mermando la producción, como por ejemplo el cobre. Pero también algunos tratamientos fitosanitarios estresan la planta. Nosotros tenemos soluciones que permiten reducir residuos de esas soluciones químicas y además mitigar el estrés causado por metales pesados como el cadmio o el cobre. Este es nuestro enfoque actual y es lo que llamamos nuestro Microbioma Detox.
F&H: ¿Qué papel juega el binomio-planta suelo en el desarrollo de estas soluciones?
K.A.: “Hay una especificidad muy alta entre suelo y planta, pero también en diferentes zonas geográficas e incluso dentro del mismo país hay muchos microclimas. Debemos tener en cuenta todas estas especificidades poder diseñar soluciones concretas, con una buena eficacia, que aumenten el éxito del control de enfermedades y mejoren la salud del suelo”.
















