El uso de fertilizantes para la agricultura en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ha disminuido en los últimos años, mientras que ha seguido incrementándose el consumo de agua y de energía, aunque a un ritmo inferior al de la producción.
En un informe sobre los resultados medioambientales de la agricultura publicado este miércoles, la OCDE precisa que, entre 2013 y 2023, la producción agrícola se incrementó a un ritmo anual del 0,83 %, cuando la utilización de fertilizantes con nitrógeno disminuía al 0,24 % y los de fósforo al 53 %.
En ese mismo periodo, el consumo de energía aumentaba a una cadencia del 0,48 % cada año y el de agua al 0,32 %.
Los autores del estudio explican que entre 1990 y 2023 la producción agrícola en la OCDE se ha incrementado de forma significativa, en concreto un 33 %, cuando la superficie dedicada a esos usos se ha reducido en casi un 11 %.
Las emisiones de gases de efecto invernadero han permanecido casi estables durante esos 33 años, lo que ilustra una mejora de la productividad y un menor nivel de emisiones por unidad de producción.
La mayoría de los países miembros, en concreto 24 de los 38 de la organización, recortaron sus emisiones de amoniaco entre 2013 y 2023, mientras que se constataron aumentos en 10 y de los 4 restantes no hay información.
En cuanto al impacto de la agricultura sobre la biodiversidad, la OCDE utiliza para evaluarlo un indicador sobre las poblaciones de pájaros y constata que, en ese mismo periodo, empeoró en 22 de los 27 países que ofrecen información, al tiempo que los otros 5 mejoraron sus resultados.













