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El Mediterráneo, «punto caliente» del cambio climático en agricultura

En los próximos años, la agricultura seguirá enfrentándose a la escasez de agua, la pérdida de fertilidad de los suelos y al incremento de plagas, apareciendo incluso especies invasoras. Además, los cultivos se desplazarán al norte.

El Mediterráneo es un «punto caliente» del cambio climático mundial y de su impacto en la agricultura, por lo que los países ribereños deben actuar con urgencia, según el secretario general del Centro Internacional gubernamental de Altos Estudios Agronómicos Mediterráneos (Ciheam), Teodoro Miano.

Miano analiza los retos geopolíticos de la alimentación, como la guerra de Ucrania y el clima, en una entrevista telefónica con Efeagro en el marco del XIV Congreso internacional de Economía Agroalimentaria, que se celebra hasta hoy viernes en Zaragoza.

El Mediterráneo «es un punto caliente del cambio climático y esto no va a cambiar, impactará en la vida diaria y en la alimentación de cada uno de los ciudadanos; no podemos evitarlo ni dejar de considerarlo», señala el responsable de Ciheam.

El Ciheam es una organización intergubernamental compuesta por 13 países, entre los que figuran España, Francia, Italia, Marruecos, Egipto, Túnez y Turquía; su sede central está en París y cuenta con cuatro institutos en Bari (Italia), Chania (Grecia), Montpellier (Francia) y Zaragoza.

Su responsable, de origen italiano, recalca las consecuencias del cambio climático precisamente tras la reciente DANA en España y lluvias torrenciales en Grecia y Turquía, entre otras inclemencias climáticas en el área mediterránea.

«Necesitamos más esfuerzos para afrontar el cambio climático, que es extremadamente significativo en la zona mediterránea», según Miano.

Una situación que afecta a todas las naciones mediterráneas entre las que España, apunta, destaca como actor por su liderazgo en la producción de vino o de aceite de oliva.

Efectos prácticos agrarios y sociales

El secretario general de Ciheam augura que, en los próximos años, la agricultura deberá seguir enfrentándose a la escasez de agua, a la pérdida de fertilidad de los suelos y al incremento de plagas, «efectos directos» de la emergencia climática.

Otra consecuencia es la aparición de «especies invasoras» y el desplazamiento «al norte» de los cultivos, ya que el calor o la escasez hídrica provocarán que ciertas producciones no sean viables en los países del sur.

Pero el impacto del clima, subraya, es sobre todo «social y económico» en las comunidades, con efectos «dramáticos» como las migraciones.

Guerra de Ucrania y retos del otoño

Miano alude también a la guerra de Ucrania como desafío geopolítico y, dentro de su evolución, a la interrupción este verano del acuerdo que permitía la exportación marítima de cereal del mar Negro.

Según los análisis del Ciheam, los costes de los productos agrícolas se han encarecido y los países al sur del Mediterráneo y en Oriente Medio están teniendo «muchas dificultades para mantener el consumo básico».

Para este organismo, la «seguridad alimentaria será el reto principal del otoño», así como los proyectos para apoyar a las empresas dedicadas a la transformación agrícola.

Los países del Ciheam están abordando todas las cuestiones comerciales relacionadas con el conflicto, con el desarrollo de herramientas para hacer un seguimiento de los mercados, así como acuerdos de cooperación y programas de formación ante un momento histórico «muy significativo».

«Somos capaces de construir puentes y lazos entre países de distintas culturas y religiones que repercutan en la resiliencia de las economías locales, en la producción agroalimentaria y en la reducción de la migración», ha recalcado.

Ciheam dispone de una red para compartir información entre sus socios sobre las previsiones de los mercados según los aforos de cosechas y de existencias, para ayudar a los países a tomar decisiones en materia de abastecimiento, de importaciones y de subvenciones.