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En busca de una definición para los plásticos de base biológica

La Comisión Europea prevé su regulación para el segundo trimestre del año. Clave para los materiales en contacto con los alimentos, entre otros, según AINIA.

Las políticas para el uso de plásticos de base biológica, biodegradables y compostables en la UE están pendientes del establecimiento de un marco legal específico. La Comisión Europea (CE) ha abierto hasta el 15 de marzo su consulta pública. Se trata de un tema clave en el ámbito de los materiales en contacto con los alimentos, entre otros.

La CE prevé que su regulación pueda ver la luz en el segundo trimestre de este año. “Esto permitirá clarificar su situación, sobre todo para los consumidores, aclarando mejor los conceptos como bioplásticos, de base biológica, biodegradable y compostable”, apunta José María Ferrer, responsable del Departamento de Derecho Alimentario de AINIA.

Las definiciones que maneja la propuesta de la Comisión Europea se refieren, en primer lugar, a que los bioplásticos o plásticos de base biológica, se fabrican total o parcialmente a partir de recursos biológicos, en lugar de materias primas fósiles. No son necesariamente compostables o biodegradables. Es importante examinar el ciclo de vida completo de los plásticos de base biológica para asegurarse de que tienen una menor huella medioambiental, más allá de la reducción del uso de recursos fósiles.

La Comisión plantea también que los plásticos biodegradables, sólo se biodegradan en determinadas condiciones (por ejemplo, son biodegradables en el suelo o en el medio marino).

En lo referente a los plásticos compostables, para la CE son un subconjunto de los plásticos biodegradables que sólo se biodegradan en condiciones perfectamente controladas, por ejemplo, en instalaciones industriales de compostaje.

También pueden existir plásticos compostables «caseros«: plásticos biodegradables que sólo se biodegradan en condiciones algo controladas, por ejemplo, en el compostaje casero. En algunos casos concretos, estos plásticos pueden aportar ventajas en comparación con los plásticos convencionales, no biodegradables o no compostables.

Para el experto del centro tecnológico “hay que tener en cuenta que la propuesta legislativa todavía no ha definido los conceptos en cuestión, no obstante, estos nos pueden dar pistas de por dónde va la Comisión”.

¿Qué marco legal tenemos en la actualidad?

En estos momentos no contamos con una legislación que de forma específica y concreta regule los plásticos de base biológica, biodegradables y compostables. “esta es una carencia importante para que estos materiales, técnicamente ya viables, puedan incorporarse a los planteamientos de economía circular. Para ello, es necesario que se logre un equilibrio entre las capacidades científico-técnicas y la regulación”, señala José María Ferrer.

Quien apunta, además, que “hasta que llegue el anhelado marco legal debemos considerar la regulación existente para los plásticos de un solo uso y la relativa a las bolsas de plástico ligeras”.

En estos últimos años, la Comisión Europea ha trabajado en distintas políticas e iniciativas para promocionar los plásticos biodegradables y bioplásticos, tanto en su Estrategia en materia de bioeconomía como en su Estrategia y Plan para una Economía Circular en Europa y por supuesto en el Pacto Verde.

En línea con estas iniciativas, la Comunicación de la Comisión al Parlamento Europeo, al Consejo, al Comité Económico y Social Europeo y al Comité de las Regiones sobre el Plan de Acción para el desarrollo de la producción ecológica de 2021: «Acción 22: La Comisión se propone:  adoptar un marco sobre plásticos de origen biológico, compostables y biodegradables, que contendrá los principios y criterios con arreglo a los cuales el uso de biomateriales sostenibles y fácilmente biodegradables en condiciones naturales es beneficioso para el medio ambiente. Este marco abarcará todos los plásticos, incluidos los destinados a su utilización en todos los tipos de agricultura, por lo que también resultará muy pertinente para la agricultura ecológica, que marca la pauta de la sostenibilidad».