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120.000 toneladas de fruta belga a la basura por las cadenas

Las cadenas belgas son responsables de que 120.000 toneladas de hortalizas y frutas no se expongan en los lineales.

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La corriente ugly veg está bien justificada a nivel mundial atendiendo a la denuncia realizada por el colectivo Waste Warriors, una organización dedicada a combatir el desperdicio de alimentos.

Esta organización, fundada en 2012 para combatir el desperdicio alimenticio, ha profundizado en los datos de la producción hortofrutícola belga y señala que las normas de calidad sobre estética de las frutas y hortalizas hacen que el 10,2 por ciento de las producciones de los horticultores belgas no se pueden ubicar en los lineales de los supermercados.

La organización cifra la cantidad en 120.000 toneladas de frutas y hortalizas al año. La Federación de Supermercados Belgas ha matizado la crítica pero no la ha negado.

Los supermercados reconocen que las especificaciones deben revisarse periódicamente, sobre todo ahora que las condiciones climáticas extremas provocan variaciones de calibre y forma.

La carta

Waste Warriors ha enviado una carta a las principales cadenas belgas solicitando que eliminen los estándares de peso para frutas y verduras y que sean los consumidores los que elijan.

La organización presentará para el 30 de octubre a todos los supermercados un manifiesto firmado por más de 10.000 firmas belgas.

No todas las frutas y hortalizas sufren esta dictadura de la estética. Waste Warriors ha monitorizado las categorías que más sufren entre los cultivos belgas y destacan la coliflor -un 13,9 por ciento no se puede ubicar en los supermercados-, la zanahoria, con un 13,3 por ciento, el nabo con un 12,6 por ciento y el calabacín, donde el 11,5 por ciento de la producción belga no tiene cabida en los supermercados por cuestiones de estética.

El brócoli

Waste Warriors pone el brócoli como ejemplo de la sinrazón. Siete de las 10 primeras cadenas en Bélgica tienen en su estándar de calidad que un brócoli debe pesar exactamente 500 gramos.

«Para garantizar este peso, se recortan los ejemplares más grandes, lo que resulta que miles de ramilletes comestibles terminan en el suelo», exponen desde Waste Warriors.

Los residuos derivados de los estándares de calidad van a aumentar en el futuro debido al calentamiento global.

«La ola de calor de este verano provocó que las verduras fueran más pequeñas. Y el granizo de esta primavera dañó la piel de muchas frutas. Incluso una sola imperfección puede ser suficiente para desechar fruta perfectamente comestible», afirma Thomas Schiltz, fundador de Waste Warriors.

La respuesta

El colectivo Comeos -la patronal de la gran distribución belga- señala que hay frutas y verduras que se destinan para hacer paquetes mixtos, para la elaboración de sopas, jugos, purés o comidas preparadas.

Comeos reconoce ciertos mensajes de Waste Warriors, pero rechaza la mayor, y refuta la interpretación de la asociación al acogerse de un estudio de la UGent, que ya alcanza 10 años, y está parcialmente desactualizado e incorrecto.

Comeos señala que en los supermercados belgas se vendieron el 97,5 por ciento de las frutas y hortalizas que se ubican en los estantes, para contrarrestar la opinión de Waste Warriors.

Aunque el dato que aporta Comeos no tiene nada que ver con la denuncia que proyecta Waste Warriors, ya que la denuncia de esta asociación se realiza sobre las piezas de frutas y hortalizas que no entran en los lineales, y no sobre las frutas y hortalizas ya expuesta en la frutería.