Tana ha situado la calidad del limón y la confianza con sus clientes y proveedores en el centro de su participación en Fruit Attraction 2026. La cita, que se ha celebrado del 6 al 8 de octubre en IFEMA MADRID, representa para la empresa murciana una oportunidad para analizar las perspectivas de la nueva campaña y compartir con sus interlocutores las necesidades y los retos del mercado.
En palabras de César Vicente, director general del área de producto fresco de Tana: «El cliente cada vez quiere más calidad». Una exigencia que la compañía considera fundamental tanto para el limón convencional como para el ecológico y que debe abordarse desde el inicio del proceso productivo.
Para Tana, mejorar la calidad implica trabajar desde el huerto hasta la selección y el manipulado para conseguir el máximo aprovechamiento comercial de la fruta. Reducir el destrío y aumentar la proporción de producto apto para su comercialización son factores determinantes para mejorar la rentabilidad de la campaña, más allá de la evolución de los precios. «Lo que hay que transmitir a todos nuestros proveedores es que la fruta tiene que ser de calidad», destaca Vicente.
La compañía defiende este enfoque como una de las principales fortalezas del limón murciano en los mercados internacionales. Frente a otros orígenes con estructuras de costes diferentes, Tana considera que mantener una calidad reconocible y responder a las expectativas del comprador son claves para preservar la competitividad.
Respecto a las previsiones para la industria, la empresa anticipa una campaña con un volumen de fruta más ajustado y menos excedentes que en otros ejercicios. Según su valoración, un mayor aprovechamiento del limón en el mercado en fresco podría reducir la cantidad destinada a transformación. Se trata de una previsión que no apunta a una falta de suministro, sino a una menor disponibilidad de fruta sobrante.
El valor del cara a cara al inicio de la campaña
Más allá de las perspectivas de producto, Tana subraya el papel de Fruit Attraction como espacio de encuentro. Su participación no se plantea principalmente en términos de cierre inmediato de ventas, sino como una oportunidad para conversar con clientes y proveedores, contrastar expectativas y preparar conjuntamente el desarrollo de la temporada.
Estas reuniones permiten abordar cuestiones como la disponibilidad de fruta, los calibres o la distribución de los volúmenes a lo largo de la campaña. Compartir esta información ayuda a los compradores a anticipar necesidades y adaptar su planificación a las previsiones que trasladan los operadores del sector.
Durante la feria, Tana mantiene encuentros con clientes de distintos mercados europeos, entre ellos Francia, Reino Unido y países del este de Europa. La agenda también incluye reuniones con proveedores de ultramar, especialmente de Uruguay, Sudáfrica y Argentina, para revisar y cerrar las liquidaciones de las operaciones de la campaña finalizada.
El balance de la compañía es positivo y pone el acento en un resultado que no siempre puede medirse en operaciones comerciales. «Es algo más cualitativo que cuantitativo», explica Vicente sobre el valor de una feria que permite escuchar, intercambiar impresiones y reforzar la confianza.
En un contexto marcado por la rapidez de las comunicaciones, Tana reivindica el conocimiento personal y la cercanía como elementos esenciales de su actividad comercial. Una visión que su directivo resume con una idea: «Al final el mundo se mueve por personas».



















