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Regularizar la realidad

Por Fermín Yébenes Saelices, abogado.

3 min de lectura

A veces la realidad duele. Nos impide desarrollar nuestra realidad personal. Pone palos en la rueda de nuestra percepción.

En un programa de TV, el presentador y su invitada abogaban con firmeza por la bajada del IVA de los libros con ocasión de la promoción del escrito de la invitada. Mantenían que era del 21 % y ellos, defensores de los ciudadanos y su cultura, promovían su bajada.

Al terminar el programa ya les advertirían de que la realidad del IVA de los libros era del 4 %. El palo a su percepción ha sido notoriamente público.

Si consultamos los datos sobre impuestos estatales en los últimos ocho años, comprobaremos que permanecen con los mismos tipos impositivos legales, sin apreciarse subida alguna. Para ser honesto, debo mencionar la subida del tipo marginal para las rentas más altas de 300.000 € al 24,5 % que antes era del 22,5 %. Si usted está en esos niveles de renta, sí, le han subido el IRPF en el tipo marginal.

Por otra parte, que la realidad no nos vuelva a poner más palos en nuestra percepción al comprobar que el perceptor de rentas del trabajo inferiores a 22.000 € de un solo pagador no está obligado a presentar declaración de IRPF.

No podemos confundir subida de la recaudación por impuestos, que ha sido significativa, con subida del tipo legal impositivo, que no ha variado. Ha aumentado sensiblemente el producto interior bruto, en el último año 2025, el 2,5 %. Es decir, el Estado ha recaudado más por vía impositiva, pero los impuestos no han subido.

Al parecer todo es cuestión de percepción… de realidad o de rentas.

Nuestra percepción del arraigo, palabra de moda en la regularización de emigrantes, tiene numerosos matices, al parecer. Es un concepto jurídico indeterminado que debemos interpretar en el caso concreto que nos encontremos. Cada uno de los que genere el medio millón de peticiones de regularización de emigrantes.

Aquí resulta más fácil entender la realidad porque los empleadores saben cuáles son sus necesidades actuales y cómo casan con las necesidades de los demandantes de legalización. Hace poco oímos las declaraciones del presidente de la CEOE en ese sentido.

Sin embargo, nos alarmamos cuando oímos que el proceso permitirá que los delincuentes, incluidos los violadores, obtengan carta de naturaleza y entren en la regularización.

Ante tal palo en la rueda, convendría una lectura sosegada del Real Decreto de Extranjería de 19 de noviembre de 2024 modificado por el RD de 14 de abril de 2026 que origina polémica. Comprobaremos que la norma veta expresamente a los delincuentes condenados en sus países de origen y en el nuestro.

La realidad es que en España hay al menos medio millón de personas que no pueden trabajar legalmente para otro. Y que hay una oferta de trabajo en la construcción, en el campo, en los hogares, etc. superior al medio millón.

Es una necesidad de mano obra evidente. Si la necesidad se satisface regularizando la realidad significaría un aumento sensible de las rentas empresariales y del trabajo. Se identificaría a las personas que han llegado a nuestro país de las que desconocemos todo y a las que daremos una oportunidad de vida.

Se satisfaría el interés general de los ciudadanos. Ésta es la prioridad nacional.