Una de las características generales del sector del invernadero es la volatilidad de los ingresos. Para las empresas, es difícil influir en los principales impulsores del mercado, como la superficie plantada, situación meteorológica, tipo de cambio y precio de la energía.
Se espera que la estructura del futuro del sector del invernadero permanezca diversa, con diferentes modelos de cadena de suministro y estructuras de negocio.Pero la aparición de grandes productores o colectivos de productores es imparable, ya que favorece al sector por diversas razones: mejor suministro que exige el mercado, más oportunidades de marketing y valor añadido, implementar nueva tecnología, producir nuevas variedades, invertir en producción sostenible y diversificación de riesgos, entre otros aspectos.
Según publica Fruitnet.com, Rabobank se muestra positivo sobre el futuro del sector europeo de producción invernada. Los productores tienen la oportunidad de aprovechar las oportunidades que les brinda el mercado sin acabar en una competencia devastadora. Las nuevas estructuras de la empresa con modelos de negocio colectivos o incluso la propiedad compartida puede crear empresas que son socios atractivos para los clientes, y puede provocar una mayor estabilidad de los flujos y reducción de riesgos.