El suelo almeriense que se encuentra debajo de los invernaderos no se caracteriza por su calidad y la mayoría de los horticultores siguen una estrategia de nutrientes químicos, que hacen mucho daño a los suelos productivos.
«Hay fincas que tienen más de 40 años que no han recibido materia orgánica alguna y recogen problemas de todo tipo de bacterias», apuntó Antonio Alba, director técnico de Fico, durante el evento donde se celebraban 25 años de esta empresa.
Y es que los nutrientes químicos provocan un poro más pequeño en el suelo y el «uso excesivo de nitrógeno termina por compactar el suelo», recordó Alba.
La salinidad
Muchos suelos almerienses están sufriendo la salinidad y aumentando la conductibilidad del suelo. El abono químico provoca problema fitotóxicos y se reduce la actividad microbiana.
Los datos son evidentes, ya que «cuando se aplica entre 80-160 kilos de nitrógeno por hectárea se reduce la actividad microbiana en un 20 por ciento», apunta Alba. Pero la reducción microbiana es mucho mayor, cuando la suelta de nutrientes en el suelo es mucho mayor.
El profesional Alba considera que una aplicación de 100 kilos de nitrógeno por hectárea es lo ideal, ya que «por encima de este carga, no se consiguen mejores resultados».
El cuidado
Además de los problemas de rendimiento y de salud del suelo, por usar mucho nitrógeno, el profesional de Fico recordó que «con una disminución de materia orgánica del 28 por ciento en el suelo, implica incidencias de enfermedades superiores al 53 por ciento».
Los datos más completos y medidos serán expuestos en la siguiente edición de la revista F&H.
El dato es que un suelo con un 3,5 por ciento de materia orgánica casi está libre de sufrir enfermedades. «Muy pocos suelos de Almería tienen un 3,5 por ciento de materia orgánica», recordó Alba en el evento celebrado por Fico para celebrar sus 25 aniversarios.












