No ha tenido que ser un año agradable para los productores de frutas y hortalizas de Austria, cuando el lobby de las empresas austriacas –OBOG– ha señalado que los productos fitosanitarios son esenciales para producir alimentos sanos, seguros y sostenibles.
Señala el comunicado que «nuestros agricultores trabajan con el máximo cuidado y bajo normativas mucho más estrictas que muchos productores extranjeros», subraya Manfred Kohlfürst, presidente de la Asociación Austriaca de Fruticultores (ÖBOG) y fruticultor en Estiria.
Todos los productos fitosanitarios aprobados en la UE y en Austria se someten a numerosas y rigurosas pruebas y solo pueden utilizarse si se ha evaluado su seguridad para las personas, los animales y el medio ambiente.
A nivel de la UE, la aprobación de un ingrediente activo tarda una media de once años y requiere una gran cantidad de recursos para cumplir con los altos estándares de seguridad.
Las autoridades también controlan continuamente los residuos en alimentos, agua potable, aguas subterráneas y el medio ambiente.
Los productos austriacos son significativamente más seguros que los productos y alimentos importados, «lo que también se debe a las estrictas normativas nacionales», explica Kohlfürst.
“También es un hecho que las tasas de aplicación de pesticidas en Austria están disminuyendo», señala desde la asociación de productores.
Según cifras oficiales de la Agencia Austriaca para la Salud y la Seguridad Alimentaria (AGES), el uso de pesticidas químico-sintéticos cayó alrededor de un 30% entre 2011 y 2024.
Ejemplos
Debido a la presión sobre los fitosanitarios, Austria ha perdido 54 de las 377 hectáreas de cerezos. Esto provoca que «los austriacos compren cada vez más cerezas importadas tratadas con sustancias no aprobadas en Austria», señala Kohlfürst.
El presidente del colectivo de productores señala que en los últimos seis años se ha perdido el 19 por ciento de las explotaciones frutícolas y el 14 por ciento de la superficie cultivada de frutales en Austria.
Pero los frutales no son el único caso. Los austriacos han abandonado completamente las coles de Bruselas, y toda la oferta de esta categoría se hace de producto importado.











