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La sanidad vegetal, clave para la soberanía alimentaria

Así se ha puesto de manifiesto este miércoles en el 18º Symposium de Sanidad Vegetal, que se celebra en Sevilla hasta el viernes.

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Garantizar la soberanía alimentaria haciendo un sector atractivo y predecible, competitivo y resiliente, preparado para el futuro, y donde se valoren los alimentos es una de las prioridades de la Comisión Europea (CE). Una hoja de ruta donde el énfasis político ha pasado de apoyarse en la sostenibilidad medioambiental a situarse en la viabilidad económica.

Y es ahí donde la sanidad vegetal aspira a ser decisiva: “Sin sanidad vegetal no hay agricultura y sin agricultura no hay futuro”, con estas palabras Carlos León Garrido, presidente del COITAND, comenzaba este miércoles el acto inaugural del 18º Symposium de Sanidad Vegetal, que se celebra en Sevilla hasta el viernes, día 6, organizado por el Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Agrícolas y Graduados en Ingeniería Agrícola de Andalucía Occidental (COITAND).

La inauguración ha contado con la presencia del consejero de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural de la Junta de Andalucía, Ramón Fernández-Pacheco, y del ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas Puchades.

18º Symposium de Sanidad Vegetal
Carlos León Garrido, presidente del COITAND.

El Symposium, el mejor escenario posible

Ha sido el propio ministro de Agricultura quien ha calificado este Symposium como “el mejor evento de sanidad vegetal que hay en España”, defendiendo así la sanidad vegetal como un pilar esencial para la competitividad de las explotaciones agrarias “en un mundo bajo la presión del cambio climático, que altera la frecuencia de plagas y enfermedades”. Según Planas, “proteger la salud de nuestras plantas es la única vía para garantizar la seguridad alimentaria y la rentabilidad del sector”.

Además, el ministro ha apostado por acelerar la incorporación al mercado de soluciones basadas en biocontrol y nuevas técnicas genómicas (NTG), que permiten desarrollar variedades más resistentes al estrés hídrico y a las presiones fitosanitarias. “Digo no a la prohibición sistemática y sí a la innovación y a una vía rápida para la aprobación de herramientas de bioprotección”.

Por su parte, Ramón Fernández-Pacheco ha destacado en su intervención “la necesidad de liderar el debate en sanidad vegetal y abordar de manera urgente, seria, ágil y desde el rigor técnico la estricta aplicación de la actual legislación europea en esta materia y cómo mejorar este procedimiento teniendo en cuenta cómo están actuando otros estados miembros competidores de nuestros productores”.

18º Symposium de Sanidad Vegetal
Luis Planas, ministro de Agricultura.

En este sentido, ha explicado que Europa cuenta con el marco regulatorio más exigente para la autorización de productos fitosanitarios, lo cual aporta seguridad para los propios agricultores y para los consumidores; si bien por otro lado es necesario aportar más certidumbre a los productores para evitar esos vaivenes regulatorios que en ocasiones dejan huecos difíciles de cubrir para proteger las cosechas.

El programa de ponencias ha comenzado con Camilo Beltrán Montoya, de la Secretaría de la Convención Internacional de Protección Fitosanitaria (IPPC), sobre la relación entre salud vegetal y salud del planeta, destacando que “proteger las plantas es proteger el futuro, y para ello hay que buscar una reglamentación internacional siempre basada en la ciencia”.

La soberanía alimentaria como prioridad

Por primera vez, la soberanía alimentaria ha entrado como prioridad política para la Comisión Europea. Una prioridad que se refleja ahora en el Reglamento Ómnibus, con puntos clave para la sanidad vegetal como son la simplificación burocrática, ajustes en los LMR para terceros países, control de fronteras o el uso de herramientas tecnológicas. Sin embargo, desde las administraciones nacionales y regionales coinciden de que “se podía haber hecho más”.

Francisco Javier Domínguez Orive, coordinador de Políticas, de la Secretaría General de la CE, ha destacado que “este reglamento permitirá al sector ahorrar más de 1.300 millones de euros, y reducir las trabas burocráticas más de un 25 %, haciendo un sector más competitivo”. Sin embargo, reconoce que existen directivas en este reglamento, como son la del uso de drones, que necesitarían focalizar el trabajo no tanto en el uso de determinadas tipologías de drones (que podría tardar hasta 4 años en aprobarse), sino en elaborar una guía que marque a los Estados Miembros cómo debe ser la autorización de productos fitosanitarios para aplicarse con el uso de drones.

18 Symposium de Sanidad Vegetal
Ramón Fernández-Pacheco, consejero de Agricultura de la Junta de Andalucía.

Este reglamento Ómnibus también presenta una línea roja para el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, como ha manifestado Carlos Romero Cuadrado, subdirector general de Sanidad e Higiene Vegetal y Forestal, del MAPA. Se trata del reconocimiento mutuo y la autorización per se para los productos de biocontrol, una apuesta “excesiva” que dejará en un segundo plano a los productos fitosanitarios convencionales. “Reclamamos esta fast trackpara todas las herramientas de sanidad vegetal”.

La postura de la industria y de los productores

Representantes la industria de fitosanitarios y semillas también han analizado este reglamento Ómnibus de la UE para la sanidad vegetal: “Una propuesta bien intencionada pero insuficiente, porque no se define cómo se va a ejecutar esa simplificación, y con un desequilibrio claro entre los productos de biocontrol y los convencionales”, ha manifestado Carlos Palomar Peñalba, director general de la Asociación Empresarial para la Protección de las Plantas (AEPLA). Sí se ha señalado como un paso importante “la clara definición de los bioestimulantes, que aportará seguridad jurídica al sector”, ha apuntado Camino García Martínez de Morentín, directora general de la Asociación Española de Fabricantes de Agronutrientes (AEFA).

Los productores han sido más críticos con este reglamento y con las políticas europeas, al entender que no existe unidad de criterios dentro de la propia Unión Europa (UE), ni control de fronteras reales o cláusulas de salvaguarda efectivos. “No queremos normas de producción más laxas, queremos producir con los máximos estándares de calidad, y eso lo tenemos que proteger a toda costa, pero lo que viene de fuera debe venir con las mismas normas”, ha remarcado Juan Luis Ávila Castro, secretario general de COAG Andalucía.