El melón y la sandía son bazas de peso específico para esta firma, representando un tercio del total del negocio junto con los vinos y la comercialización de cereales.
Con respecto al músculo productivo, la cooperativa se mueve en torno a las 7.500 toneladas (60 por ciento melón y 40 por ciento sandía). Precisamente, la sandía sigue ganando espacio, pero a un ritmo más pausado, donde la masa social juega un papel importante en el entramado comercial de estos cultivos. De hecho, cuenta con aproximadamente 20 socios productores dedicados a este menester.
En estos últimos años, la cooperativa ha realizado inversiones en sus instalaciones, adecuándolas a las necesidades de producción y de comercialización. Es más, una parte del melón y la sandía que comercializa la cooperativa encuentra acomodo en los mercados internacionales y la cooperativa es consciente de este escenario.
Sin embargo, no todas las campañas se comportan de la misma manera. “La exportación es importante, aunque la pasada campaña demostró que los mercados internacionales también pueden fallar y provocar importantes pérdidas”, apunta Ramón Lara, presidente de la cooperativa.
Con respecto al mercado nacional, Lara destaca las preferencias del sur de España por una sandía con un tamaño más bien grande, mientras que de Madrid hacia el norte el consumidor se decanta por una sandía con un calibre inferior.




















