En un comunicado, ha explicado que las lluvias provocaron un retraso en la plantación de tomate, lo que, sumado a los precios que impusieron las industrias, ha dado como resultado una reducción importante de la superficie.
Ha criticado que las industrias han estado presionando a última hora para que se plantara más tomate porque la coyuntura de mercado ha cambiado y es más favorable a nivel mundial, pero ya era tarde.
“Esperamos que esto les sirva de aprendizaje para que en la próxima campaña contraten a precios que cubran los costes y se centren en vender el concentrado a mejor precio, tal y como hacen las industrias italianas, que siempre venden por encima de las nuestras, en lugar de bajar el precio a los agricultores”, ha demandado el secretario general de UPA-UCE, Ignacio Huertas.
En cuanto a la producción, UPA-UCE Extremadura señala dos grandes preocupaciones.
La primera es que las plantas están ahora en proceso de floración y no se sabe el efecto que podrán tener las altas temperaturas de estos días, ha indicado.
La otra, ha expuesto, es que el retraso en la plantación puede llevar a cosechar muy tarde.
No se podrá empezar a cosechar el 20 de julio como otras veces sino que será en agosto cuando se pueda hablar de una campaña generalizada, ha precisado.
“Esto hará que tengamos que cosechar una gran parte de nuestra producción a finales de septiembre y en octubre, lo que conlleva muchos más riesgos y también una reducción de la producción o incluso más costes, como el incremento del seguro”, ha advertido.
Huertas ha señalado que si se plantea cosechar después del 30 de septiembre, «hay que comunicarlo y tiene un sobrecoste de uno 50 euros por hectárea en el seguro«.
Por último, y ante la inacción de la Junta de Extremadura, ha vuelto a denunciar esta situación ante la Agencia de Información y Control Alimentarios (AICA), porque entienden que vulnera la Ley de la Cadena Alimentaria.