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Huelva se prepara para la nueva campaña de fresas y frutos rojos

El sector estima una producción de 400.000 toneladas, el 98% de la producción española, y la generación de 100.000 empleos directos.

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Los campos onubenses se encuentran inmersos en los preparativos de una nueva campaña de fresas y frutos rojos. Durante estas semanas, las labores de plantación de las 15.200 hectáreas de suelo agrícola concentran buena parte de la actividad del campo, que trabaja intensamente para sentar las bases de la temporada 2026-2027.

En este contexto, el sector estima alcanzar una producción anual aproximada de 400.000 toneladas de berries, una actividad en la que Huelva mantiene su posición de liderazgo al concentrar el 98% de la producción española y el 30% de la europea. Asimismo, las previsiones apuntan a la generación de 100.000 puestos de trabajo directos durante la campaña, que equivalen al 24% del empleo total de la provincia.

La plantación y el tapado: los grandes aliados de los cultivos

Durante el mes de octubre, los campos onubenses, con una extensión que ronda un total de 15.200 hectáreas de suelo entre fresas, frambuesas, moras y arándanos, se llenan de trabajadores que cumplen la misión de plantar las diferentes variedades, asegurándose de que puedan echar raíces y crecer de manera saludable. Estas labores se realizan de manera manual, en un oficio coordinado que permite cuidar y sacar el máximo rendimiento a los frutos.

Enrique Molina, presidente de Interfresa, explica que las fresas ocupan un total de 6.500 hectáreas y destaca la importancia del origen de las plantas, que provienen fundamentalmente de Ávila y Segovia: «Al estar por encima de los mil metros sobre el nivel del mar, la planta acumula más horas de frío y, con ello, trae más reservas de almidón, que le ayuda a que durante toda la campaña se comporte de manera más confortable, dando mejores cosechas y mejores frutos».

Además de esta fase de plantación, durante el mes de noviembre se centralizarán las tareas de tapado de los cultivos, que consiste en cubrirlos con estructuras de plástico que servirán de protección ante inclemencias meteorológicas como viento, heladas o lluvia, con el objetivo de garantizar el crecimiento óptimo de las berries onubenses. Molina señala la importancia de este procedimiento, que permite que «la planta se encuentre en un estado más parecido a la primavera, que es cuando produce mejor. Así adelantamos un poco nuestras cosechas, porque para nosotros es muy importante alargar las campañas y poder abastecer a los mercados durante el mayor número de meses posible, manteniendo una oferta continuada de fruta a lo largo de la temporada».

En cuanto a las previsiones estimadas por parte de la Interprofesional, Molina establece que el sector confía en cumplir los objetivos establecidos: «Si el invierno y la primavera nos acompañan, esperamos conseguir, como poco, las 400.000 toneladas que normalmente venimos consiguiendo año tras año». Además, el horizonte respecto al agua de las plantaciones es positivo, pues «tenemos agua embalsada gracias a las precipitaciones del año pasado, y tenemos garantizado el suministro de esta campaña». En este sentido, señala la importancia del consumo sostenible de los recursos: «Somos un sector que está muy comprometido con el medioambiente, y optimizamos al máximo cada gota de agua que utilizamos en nuestros cultivos».

Más allá de las estimaciones productivas, las fresas y frutos rojos onubenses confían en mantener su destacada proyección internacional en mercados europeos, como Reino Unido, Alemania, Francia, Italia y Países Bajos. A estos destinos se suman nuevas oportunidades comerciales que ofrecen otros mercados como Canadá o China, hacia los que el sector busca ampliar su presencia.

Esta actividad, que representa el 10% del PIB de Huelva, traspasa los límites de la provincia, ya que la Junta de Andalucía estima que su peso ronda el 8% del PIB andaluz. De la misma forma, los productores onubenses continúan apostando por la innovación, la optimización de los recursos naturales y la profesionalización de las tareas agrícolas, factores que permiten que afiancen su compromiso hacia un modelo de producción cada vez más sostenible combinando tecnología y responsabilidad medioambiental.