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Hannes Tauber, director de Marketing de VOG – Home of apples.
Opinión |

Escuchar al consumidor

Por Hannes Tauber, director de Marketing de VOG – Home of apples.

2 min de lectura

El futuro de la fruta pasa por escuchar al consumidor. Hoy en día, comprender quién elige el producto, sus necesidades y sus preferencias es la clave para definir surtidos, comunicaciones y estrategias capaces de generar valor real.

Los consumidores están más informados y son más conscientes que nunca: valoran la calidad y el sabor, pero también la experiencia global y la capacidad de un producto para contar una historia, para reflejar estilos de vida y valores.

La fruta deja de ser un simple alimento cotidiano y se convierte en parte de una experiencia más amplia, en la que la narrativa, la autenticidad y la coherencia del mensaje desempeñan un papel fundamental, y en la que la oferta debe responder a diferentes motivaciones y orientar las decisiones conscientes.

El surtido

Es fundamental ofrecer surtidos variados, con productos diseñados para satisfacer necesidades específicas. Al mismo tiempo, una comunicación clara, envases funcionales y atractivos, activaciones en los puntos de venta y colaboraciones capaces de reflejar diferentes estilos de vida permiten hacer que la categoría resulte más relevante e interesante, incluso para el ‘target’ más joven.

Observar de cerca a los consumidores significa identificar las tendencias que hoy en día guían sus decisiones, como la creciente atención al bienestar y la salud.

Los consumidores valoran cada vez más los aspectos nutricionales, como las vitaminas, la fibra y los minerales, y buscan productos que encajen en un estilo de vida saludable y consciente.

Por eso, la frescura sigue siendo un criterio determinante en la elección diaria de la fruta, y de las manzanas en particular, al igual que la facilidad de consumo.

El ‘snacking’ natural se afianza cada vez más: los productos fáciles de llevar y listos para satisfacer pequeños momentos de placer de forma saludable responden a esta necesidad. Al mismo tiempo, la disponibilidad del producto durante todo el año refuerza la relación entre la categoría y el consumidor.

A estas tendencias generales se suman motivaciones de compra específicas en la categoría de la manzana, que revelan una segmentación de mercado diversificada: hay quienes dan prioridad a la calidad y al origen, otros a la sostenibilidad y la estacionalidad; quienes buscan nuevas tendencias o, por el contrario, se fijan en la tradición; y quienes ponen la atención en el precio y las promociones.

Comprender estos segmentos permite adaptar los surtidos, la comunicación y los puntos de venta de forma específica, haciendo que la fruta forme parte de una experiencia coherente con los gustos y valores personales.

Solo así es posible consolidar la confianza y la satisfacción, creando una oferta acorde con las preferencias y necesidades de los consumidores, y reforzando la relación entre los productos y quienes los eligen a diario.