iag cargo perecederos
Internacional

El punto de entrada de los frescos de América Latina

En el aeropuerto de Madrid-Barajas está la principal puerta de entrada de los alimentos frescos de América Latina a la Unión Europea (UE), una conexión que el grupo IAG Cargo quiere potenciar para transportar alimentos también al resto del mundo.

El centro de perecederos de la compañía en la capital española tiene una capacidad de 40.000 toneladas anuales -del total de 300.000 toneladas que puede almacenar su «hub» de carga en Madrid- y una superficie de 1.340 metros cuadrados, tras su reciente ampliación en un 45 %.

Por allí pasan productos como frutas, verduras, carnes y pescados, que por su carácter perecedero no tardan en ser llevados a sus distintos destinos tras superar los controles pertinentes.

En una visita a media mañana a las instalaciones se pueden observar cargamentos de mango y espárragos procedentes de Perú, que se mantienen en cámaras de refrigeración de última generación a una temperatura de entre 2 y 8 grados centígrados.

El director de Operaciones de IAG Cargo en España, Fernando Terol, destaca a Efeagro que en este centro se encuentra la cadena de frío más grande del sur de Europa y uno de los mayores centros de tratamiento de perecederos del mundo.

«Madrid es un gran punto de conexión entre América Latina y Europa, e incluso más allá», sostiene el responsable del grupo, que cuenta con 400 vuelos semanales en aviones de fuselaje ancho para el transporte de perecederos entre ambas regiones.

Conectividad a 10.000 empresas

La compañía da conectividad a 10.000 empresas en todo el mundo, que en el caso de Latinoamérica suelen ser grandes exportadores.

Las instalaciones de Barajas no solo se utilizan para recibir los productos que se consumen en España y la UE, sino que el puente aéreo de carga que hay entre Madrid y Londres con vuelos de Iberia y British Airways permite llevar, por ejemplo, los espárragos de Perú a otros destinos como Asia y Oriente Medio.

Según los datos de IAG Cargo, su centro de Madrid experimentó en 2023 un aumento del transporte de perecederos del 11 % anual, mientras que el primer trimestre de 2024 el incremento fue del 9 %.

Además, el 46 % de todos los productos perecederos que transporta el grupo con sus cinco aerolíneas y sus 500 aviones transitan por ese punto, siempre abierto.

Un mercado en expansión

Terol considera que «hay un crecimiento estable en todos los mercados» y «todo el sector está respondiendo muy bien», por lo que el potencial de exportación es «inmenso».

Cada país focaliza su actividad en productos específicos: Perú lo hace con los espárragos, Argentina con la carne, Chile con el pescado, Brasil con las frutas tropicales y México con los aguacates.

Según datos de la Comisión Europea, las importaciones agroalimentarias de la UE sumaron 158.600 millones de euros en 2023, el 7 % menos que el año anterior, un descenso relacionado con la evolución de los precios de los productos importados.

El 14 % de esas importaciones fueron frutas y frutos secos, la principal partida con cerca de 22.200 millones de euros.

En España, los datos oficiales de comercio exterior consultados por Efeagro reflejan que en 2023 se importaron en torno a 1,37 millones de toneladas de productos perecederos -carne, pescado, frutas y hortalizas– de América Latina (+11 % anual) por valor de 3.015 millones de euros (-0,62 %).

Argentina, Brasil, Chile, México y Perú figuran entre los principales países de origen.

Cadena de frío e inspecciones

Para potenciar ese comercio, el directivo de IAG Cargo resalta las inversiones que han hecho -hasta doce millones de euros en seis años en su centro español de operaciones-, entre otras cosas para mejorar y ampliar las instalaciones de almacenamiento de frío.

La compañía pretende así ganar en competitividad, sostenibilidad y calidad de producto para maximizar la rentabilidad, unos esfuerzos a los que suma una flota de 29 camiones refrigerados en el aeropuerto.

«Estos camiones permiten transportar toda la carga perecedera en cuanto aterriza el avión, de la bodega al centro de tratamiento, manteniendo la cadena de frío», apunta Terol.

De ahí el cargamento puede volver a un avión con otro destino o ser entregado a la empresa importadora, encargada de colocarlo en el mercado.

Respecto a los controles fitosanitarios, el director de Operaciones afirma que trabajan «estrechamente» con el Ministerio de Sanidad para que los inspectores, que revisan los envíos a diario, puedan realizar su trabajo con los medios adecuados, de acuerdo con las normas españolas y europeas.

Crónica de Belén Delgado. Efeagro