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El ‘bombón colorao’ no deja de crecer

El año pasado, la producción de Tomate de Los Palacios superó las 14.000 toneladas.

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El tomate de Los Palacios o ‘bombón colorao’ es un tomate que no pasa desapercibido, no sólo por su tamaño, sino también por sus excelentes cualidades organolépticas. Esta diferencia viene dada por la calidez del clima y la fertilidad de la tierra, que aporta el dulzor al tomate.

La Asociación de Productores del Tomate de Los Palacios y Villafranca valoró recientemente la producción correspondiente al ejercicio 2025, que superó los 14 millones de kilos, una cifra que confirma la buena acogida de este tomate en el mercado doméstico.

El alcalde de Los Palacios y Villafranca, Juan Manuel Valle, y presidente de la asociación, integrada por Cooperativa Las Nieves, Cooperativa Parque Norte y Frupal, adelantó que las previsiones para este 2026 también son positivas, ya que las tres empresas están aumentando la superficie de cultivo.

Este incremento de hectáreas, según Valle, resulta especialmente relevante teniendo en cuenta las dificultades sufridas en 2025 por la acumulación de agua, que hizo temer una reducción de la producción que finalmente no se produjo.

Las variedades más conocidas son Genaro, que es la más extendida y se produce en primavera, y Matías. También se pueden encontrar otras como pueden ser Panekra, Valderrama y Montaner, este último con un calibre más pequeño que el resto.

“Huele y sabe a tomate”

Manuel Apolonio Contreras, presidente de la Cooperativa Parque Norte, subrayó que este tomate “huele y sabe a tomate” y que, en su ventana de comercialización, se ha convertido “en un referente nacional de calidad”.

No obstante, señaló que los productores de este tomate tan singular se enfrentan a varios retos: “La competencia de producciones de fuera, los altos costes de los insumos, la presión del cambio climático y la falta de relevo generacional”.

Pese a las dificultades para superarlos, desde la Asociación insistieron en que “nuestro objetivo es producir más y mejor, consolidando este tomate no sólo en el panorama nacional, sino internacional”.

En este sentido, Alonso Navarro, gerente de Frupal, destacó la importancia de obtener la Indicación Geográfica Protegida (IGP) para que este tomate “centenario” pueda diferenciarse aún más del resto, siempre desde el denominador común de la calidad, y llegar a mercados internacionales donde asentarse.