comercio tropicales
Nacional

El aguacate español busca diferenciarse ante la competencia foránea

El sector del aguacate espera tener en marcha una interprofesional nacional este otoño con el propósito de promocionar y diferenciar a partir de 2023 el producto español en la Unión Europea (UE) ante el imparable aumento de la competencia exterior.

El consumo de aguacate se puso de moda hace varios años en todo el mundo al ser considerado un «superalimento» por su alto contenido en fibra, vitaminas, potasio, ácido fólico, ácidos grasos monoinsaturados y compuestos bioactivos con propiedades antioxidantes y antiinflamatorias.

Su producción mundial ha repuntado fuertemente tanto por su consumo en Estados Unidos -que se provee de México, el mayor exportador (224.422 hectáreas plantadas en 2020)- como en la UE, donde el español mantiene una cuota del 15 %, pero con una creciente competencia con el de Perú, México, Marruecos, Colombia o Kenia.

Desde hace décadas se ha cultivado en las provincias de Málaga y Granada y en las Islas Canarias y, con el repunte de su demanda y sus buenos precios en origen, se empezó a extender también por la Comunidad Valenciana -a costa de los cítricos- y por Huelva y Cádiz.

Entre 2018 y 2021 la superficie ha crecido en España un 34,6 %, hasta situarse el año pasado en 20.485 hectáreas, de las que 16.171 corresponden a Andalucía, 2.835 a la Comunidad Valenciana, 1.469 a Canarias y las restantes diez a Galicia, según la encuesta Esyrce del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA).

La oferta española está activa durante los doce meses del año, con una campaña centrada sobre todo entre octubre y mayo con las variedades Bacon, Fuerte y Hass –esta última la más comercializada por las cadenas supermercados e hipermercados-, que luego se completa con las Lamb Hass y Reed.

Cotizaciones a la baja

En líneas generales, las cotizaciones durante esta campaña han sido mucho más bajas que en las anteriores, en parte porque Europa ha absorbido más aguacate que antes iba destinado al mercado ruso tras recibirse en los puertos holandeses y porque países como Perú o Colombia han obtenido mayores producciones.

El vicepresidente de la Asociación Española de Productores de Frutas Tropicales, Domingo Medina, ha relatado que la campaña empezó con «precios interesantes» para el agricultor, similares a los de 2021, pero que entre febrero y mayo pasados «fueron a la baja«, lo que «ha creado desasosiego» entre los productores.

«No sabemos hasta qué punto ha sido por una oferta excesiva latinoamericana o por un freno en la demanda tras la subida del IPC», ha comentado antes de avanzar que para la campaña próxima la producción en la Axarquía malagueña y la costa subtropical granadina pueden recortarse por la falta de dotaciones de agua.

Desde la Comunidad Valenciana, el presidente de la Asociación de Productores de Aguacate (Asoproa), Celestino Recatalá, ha criticado que las cadenas de distribución que operan en España prefieran el aguacate de otras latitudes mientras siguen en el árbol los aguacates Lamb Hass en los campos de la región.

«No hay un aguacate con menor huella de carbono que el cultivado aquí», ha sentenciado antes de recordar que durante 2022 los inspectores de frontera de la UE han interceptado tres partidas de Perú -alguna de producto ecológico- que excedían los límites de máximos de residuos autorizados (LMR) en el mercado comunitario.

Asoproa, nacida en el seno de Asaja Valencia (AVA-Asaja), es junto a Asaja Málaga las asociaciones que están impulsando la puesta en marcha de una interprofesional suprarregional con todo el sector productor y comercializador, con el objetivo de crear la marca de calidad «Aguacates de España» y campañas de promoción en la UE.

El secretario general de Asaja Málaga, Benjamín Faulí, ha asegurado que esperan presentar los estatutos de la interprofesional antes de que finalice este mes de julio y que confían en que esta organización sea constituida en otoño para así empezar a operar de lleno en 2023.

La interpofesional cuenta ya con el apoyo de las principales asociaciones agrarias españolas, grandes comercializadoras del sector -como por ejemplo Trops y Reyes Gutiérrez-, la asociación de productores y exportadores andaluces Asociafruit, y empresas de la transformación del aguacate, según Faulí.