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Cooperativas recomendará no sembrar tomate en 2027 si el precio no cubre los costes

Esas cifras sitúan los rendimientos obtenidos, de forma general, en torno a los 83.500 kilos por hectárea, frente a una previsión inicial de 92.290 kilos por hectárea.

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Cooperativas Agroalimentarias Extremadura califica de «nefasta» la campaña de tomate para industria que llega a su término, debido a la importante reducción de la producción y un precio de contratación «insuficiente» para garantizar la rentabilidad, por lo que ha anunciado que recomendará no sembrar tomate en 2027 si el precio no cubre los costes.

Así lo ha afirmado el presidente del grupo de trabajo de Tomate para Industria de Cooperativas Agroalimentarias Extremadura, Juan Francisco Blanco, tras subrayar que los últimos datos recopilados por la federación, actualizados a 15 de septiembre, reflejan una pérdida de entre el 10 y 11 por ciento sobre el volumen total contratado en Extremadura, que ascendía inicialmente a 1.989.146 toneladas en 21.553 hectáreas.

Esas cifras sitúan los rendimientos obtenidos, de forma general, en torno a los 83.500 kilos por hectárea, frente a una previsión inicial de 92.290 kilos por hectárea.

Para Blanco, esta merma productiva ha provocado importantes pérdidas económicas para los agricultores, que encadenan ya dos campañas consecutivas con resultados negativos.

Como principal causa de la baja producción señala las condiciones meteorológicas registradas durante junio y julio, con temperaturas muy elevadas, especialmente las nocturnas, que han impedido que las plantas recuperasen su actividad fisiológica después de las horas de mayor calor.

Esta situación ha afectado especialmente a la floración y al cuajado del fruto, provocando fallos de polinización y la aparición de tomates partenocárpicos, sin semillas y con menor peso.

Cooperativas Agroalimentarias precisa que el tomate tardío ha sido el más perjudicado por estos episodios de calor persistente, al coincidir fases determinantes de su desarrollo con las condiciones térmicas más desfavorables.

Además de la reducción de producción, las temperaturas han reducido el ‘grado Brix’ (azúcares) del tomate entregado, que ha sufrido penalizaciones por ello, de manera que, sobre un precio contractual de 107 euros por tonelada, el importe realmente percibido por los productores se ha situado en muchos casos alrededor de los 100 euros por tonelada.

Este precio resulta claramente insuficiente para compensar unos costes de producción que se han incrementado desde el cierre de los contratos, realizado el pasado mes de febrero, se señala.

Además, añade que el encarecimiento de los combustibles y los fertilizantes no estaba contemplado en las condiciones pactadas y ha deteriorado aún más la rentabilidad de las explotaciones.

Proliferación de plagas

Lamentan además que las altas temperaturas han favorecido además la proliferación de plagas como el ácaro del bronceado, con el agravante de que los productores han tenido que afrontar este problema sin disponer de herramientas fitosanitarias suficientemente eficaces, después de que el Ministerio de Agricultura denegase la autorización de uso excepcional de sustancias activas como el Spirotetramat.

A su juicio, es una negativa «especialmente injustificada» cuando esta misma materia activa está autorizada en países de la Unión Europea como Italia, Portugal o Grecia.

Seguro agrario

En cuanto al seguro agrario, Blanco señala que se ha vuelto a poner de manifiesto las deficiencias del actual seguro de tomate para industria, con pólizas que tienen un coste muy elevado, a lo que se suma el sistema de recargos aprobado por el Ministerio, que puede llegar a duplicar el precio del seguro para determinados productores.

Además, a pesar de ese elevado coste, el seguro no contempla adecuadamente los daños ocasionados por las altas temperaturas persistentes, «un fenómeno que se repite cada vez con mayor frecuencia y que provoca pérdidas importantes todos los años».

También considera necesario revisar el sistema de franquicias, que da lugar a indemnizaciones muy reducidas y alejadas de los daños económicos realmente sufridos por las explotaciones.

Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura defiende que el seguro agrario debe evolucionar al mismo ritmo que los riesgos climáticos, abogando por una cobertura eficaz que preserve la viabilidad de las explotaciones cuando el daño tiene un origen meteorológico, es generalizado y no puede ser controlado por el agricultor.

Entre las próximas actuaciones, contemplan elaborar un estudio profesional y detallado de los costes reales de producción de la campaña 2026, que sirva de referencia para la próxima campaña.