Entrevista a Jorge Brotóns Baeza, director comercial de Bonnysa Agroalimentaria.
F&H: ¿Qué radiografía hace la situación actual del tomate?
Jorge Brotóns Baeza (J.B.B.): “Actualmente, el desafío al que nos enfrentamos es el virus del rugoso, que nos viene pisando los talones y que nos está complicando las cosas. Es verdad que ha habido un desarrollo varietal importante en los últimos años para combatirlo, pero no dejan de ser variedades nuevas y, al final, hacen que estemos en un momento de experimentación y con presión sobre la producción. Por otro lado, aunque España tiene los canales de comercialización establecidos, la presión de países terceros y la influencia de otros orígenes nos marca un poco el rumbo. Aun así, hay empresas que estamos trabajando para ser más eficientes y tener más control sobre la producción, que es el punto principal y donde debemos basarlo todo”.
F&H: ¿Cuáles son las principales exigencias de los supermercados para este producto?
J.B.B.: “Los lineales tienen un surtido amplio, con distintas tipologías de tomate y dentro de ellas, yo destacaría dos segmentos principales. Por un lado, los tomates commodities, de venta mayoritaria y, por otro lado, el segmento premium, donde entran todas las especialidades que tienen algo diferenciador. En los primeros, el requerimiento principal es el precio y, en la parte de la especialidad, el cliente pide que sorprendamos al consumidor final y tengamos esa capacidad de ofrecer algo distinto y diferenciador”.
F&H: ¿Cree que el futuro del tomate español pasa por la diferenciación o puede convivir en un mercado de ‘commodities’?
J.B.B.: “El ‘commodity’, que ha existido toda la vida, es algo que el consumidor final sigue demandando y, a veces, las cadenas no lo encuentran con la facilidad que lo hacían en el pasado. Creo que el ‘commodity’ y el premium pueden convivir siempre y cuando haya ese respeto a los costes de producción. Sabemos que los costes nos vienen pisando los talones y si no tenemos una respuesta en el precio, el mercado no puede asumirlo”.
F&H: ¿Han notado un mayor aumento del consumo de cherry en Europa?
J.B.B.: “Sí, el consumo de cherry ha crecido. Al final es un tema de conveniencia porque las nuevas generaciones prefieren echarlos directamente a las ensaladas sin tener que cortarlos. Además, el tomate pequeño se ha convertido en un ‘snack’ habitual en oficinas, trabajos, momentos de ocio…”.
F&H: Bonnysa es una referencia en IV y V gama. ¿Cómo lo han logrado?
J.B.B.: “Llevamos desde 2006, casi 20 años, y le puedo decir que es una línea de negocio asentada y de futuro. Iniciamos nuestro proyecto con el tomate rallado y aún le vemos mucho potencial de crecimiento, como al resto de la gama. Ahora bien, debemos ser innovadores en cuanto al desarrollo de nuevos productos que puedan aportar al consumidor valor y esa cercanía con el campo”.













