La inflación en Bélgica entra en fase negativa por primera vez desde el año 2022 y cierra junio con un menos 0,41 por ciento en la parte de alimentación, gracias a una mayor disponibilidad de frutas y hortalizas en los lineales, según el barómetro Testaankoop.
Este barómetro monitoriza hasta 3.000 productos de las cadenas Carrefour, Colruyt, Delhaize, Aldi, Lidl y Albert Heijn en Bélgica, y calcula la inflación de alimentos mes a mes.
La inflación se ha ido moderando en los últimos meses en Bélgica y cierra en negativo durante junio en la parte de la alimentación, y lo hace gracias al efecto multiplicador de la oferta de las frutas y hortalizas.
El barómetro Testaankoop atribuye la inflación negativa a la bajada de precios de las frutas y hortalizas en comparación con junio del año pasado. Las uvas sin pepita cuestan un 13 por ciento menos que hace un año; los mangos un 10 por ciento menos; coliflor y arándanos un seis por ciento menos y las patatas salen por un 10 por ciento menos.
Son las frutas y hortalizas, las que han provocado una inflación a la baja, ya que otros alimentos son más caros, como el cordero, el bacalao, el atún o el pavo.
Los vecinos
Además, una parte importante de la población belga ligada a la frontera suele acudir a los comercios fronterizos. Las cadenas francesas suelen tener precios más económicos que las belgas.
Los belgas gastaron 461 millones de euros en comprar en supermercados franceses durante 2025 y tan sólo 131 millones en las cadenas neerlandesas.






