Las cadenas Aldi y Colruyt retiraron durante la semana pasada varias partidas de calabacín que contenían heptacloro, un insecticida retirado de la circulación en 1978.
Las dos cadenas realizaron comunicaciones a los clientes belgas para que los retirarán y lo devolviesen a las tiendas, ya que se detectó 0,011 miligramos, «cuando el límite permitido es de 0,010 miligramos por kilogramo», según explica Hélène Bonte, miembro de la Agencia Federal de Alimentos de Bélgica.
El heptacloro es un insecticida que se utilizaba para eliminar termitas, hormigas y otros insectos, no solo en la agricultura, sino también por los consumidores. Su uso está prohibido en la Unión Europea desde 1978.
El residuo encontrado no es significativo y haría falta ingerir muchos kilos de calabacín al día para que fuese un problema.
La presencia de heptacloro en los calabacines está en el suelo. Y es que posiblemente se haya labrado con mayor profundidad y el insecticida perdura en el tiempo y ha salido ahora, afirman desde la Agencia Federal de Alimentos de Bélgica.
Y es que el polvo del heptacloro puede permanecer en el suelo durante décadas.















