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Agricultores auguran una subida de los precios de las hortalizas por la borrasca

Entre los productos más afectados se encuentran la col, la coliflor, la alcachofa y la espinaca y la producción de cebolla también se ha visto gravemente comprometida.

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Unas 3.000 hectáreas sembradas de hortalizas de invierno en la comarca de Lebrija (Sevilla) se han perdido por las inundaciones de las últimas semanas, con daños estimados entre ocho y diez millones de euros para los agricultores, lo que se traducirá en una subida de los precios que pagan los consumidores.

En declaraciones a EFE Carmelo Campanario, presidente de la sociedad de asesoramiento agraria Quinoa de Lebrija, ha confirmado que el sector se enfrenta a una «escasez de producto» tras semanas de campos anegados que han impedido cualquier tipo de labor agraria.

Tras años de sequía persistente que limitó la capacidad de siembra en la zona, el exceso de precipitaciones ha provocado ahora una crisis inversa, ha lamentado Carmelo Campanario, que ha explicado que la continuidad de las lluvias ha provocado la asfixia de las raíces y que se hayan podrido cultivos que ya estaban listos para su comercialización o en fase avanzada de crecimiento.

Entre los productos más afectados se encuentran la col, la coliflor, la alcachofa y la espinaca y la producción de cebolla también se ha visto gravemente comprometida por la imposibilidad de tratar la planta frente a la humedad.

«Ese dinero lo ha perdido el agricultor y esa escasez va a estar en el mercado», ha advertido Campanario, que ha señalado que las pocas zonas que han logrado salvar su producción en Andalucía lo harán bajo precios mucho más elevados debido a la falta de oferta.

El informe de daños, elaborado junto a técnicos agrarios, sitúa el impacto económico en un horquilla de entre 8 y 10 millones de euros, aunque ha apuntado que esta cifra podría aumentar en los próximos días con la aparición del sol, que favorecerá la propagación de enfermedades como el oídio y el mildiu en las plantas que aún permanecen en pie.

Ante la pérdida de las hortalizas de invierno, los agricultores de la marisma de Lebrija miran ahora al cielo con la esperanza de que el tiempo permita iniciar las campañas de tomate, algodón y girasol, cultivos de primavera que podrían servir «para amortiguar parte de las pérdidas de una temporada nefasta».