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Investigadores de Pontevedra identifican gen que mejora cultivo de la judía

Investigadores de Pontevedra han logrado identificar un gen en la judía común que, según sus estudios, tiene una "gran influencia" para determinar dónde cultivarla y cuándo es la mejor época para hacerlo.

Este hallazgo, que ha sido publicado hoy por la revista Current Biology, se ha producido en el marco de un programa de investigación liderado por el grupo de genética del desarrollo de plantas de la Misión Biológica de Galicia.

El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), a través de este centro, está analizando en Galicia los factores que controlan el tiempo que tarda una planta en florecer.

En uno de estos estudios, aseguran desde el CSIC, los investigadores descubrieron «cambios genéticos ancestrales» que resultan «esenciales» para la producción mundial de la judía.

Marta Santalla, coordinadora de esta investigación, asegura que el tiempo de floración es un «aspecto importante» en la adaptación de las plantas a su entorno y, en la antigüedad, estos cultivos tenían distribuciones «bastante restringidas».

Fueron los cambios genéticos que experimentaron estas plantas los que permitieron que «pudieran expandirse y crecer con éxito en diferentes latitudes y zonas climáticas», añade.

Con este punto de partida, el grupo de investigadores de Pontevedra diseñó un estudio a partir de la judía común, originaria de las regiones subtropicales de Sudamérica y Centroamérica y que en la actualidad se cultiva en todo el mundo.

El principal resultado de esta investigación, en la que colaboró la Universidad de Tasmania (Australia) y un centro de genética molecular de China, fue identificar las variantes genéticas que permiten a la judía completar en verano su ciclo de crecimiento en las latitudes altas.

Santalla detalla que las variedades de judía que tienen este gen «inactivo» presentan dificultades para detectar los días largos «por lo que florecen y maduran antes».

Esta cuestión permitirá poder desarrollar variedades adaptadas a los diferentes entornos, «lo que es imperativo para predecir y prepararse para el cambio climático futuro», destaca la responsable del grupo de genética del desarrollo de plantas de la Misión Biológica.

Además, el estudio ha explicado la evolución antigua del cultivo de la judía común, al sugerir que la floración precoz «puede haber sido una característica importante seleccionada durante su domesticación inicial en las montañas de los Andes centrales de América del Sur».

Esta investigación forma parte del programa que la Misión Biológica de Galicia ha puesto en marcha para definir la arquitectura de las plantas, estudiar el desarrollo del fruto y su transición floral para lograr que sean organismos «bien adaptados» a las nuevas condiciones ambientales y prácticas agrícolas.