Nacional

El 84 % del agua en España se consume en cultivos de regadío, según EA

El 40 % del suelo en España está amenazado por la desertificación debido a las "insostenibles políticas de aumento continuado de regadío", que consume más del 84 % total del agua, según la organización Ecologistas en Acción (EA).

EA llama la atención sobre las «insostenibles políticas de aumento del regadío en España» y la «intensidad de la producción agraria en los regadíos orientados a la exportación de alimentos».

Asimismo, señala la organización en un comunicado, el aumento del regadío de «cientos de miles de hectáreas de cultivos leñosos de secano» que degradan los suelos, provoca su erosión y la escasez de agua en los ríos y acuíferos.

Actualmente hay registradas más de cuatro millones de hectáreas regadas, según datos de los planes hidrológicos vigentes, a los que se suma entre un 5-10 % más de regadíos ilegales, según EA.

La organización denuncia el rápido aumento de las superficies regadas de olivos, viñedos y almendros, cultivos tradicionalmente de secano, pero que con el objetivo de incrementar la producción ahora se pone regadío.

Una «amenaza» para la calidad del suelo y la disponibilidad de agua en regiones como Castilla-La Mancha, Andalucía y Extremadura, donde hay una «creciente escasez de agua», según EA.

La agricultura sostenible en las diferentes regiones es clave para la conservación de los ecosistemas acuáticos y suelos fértiles, ambos imprescindibles para garantizar la conservación de la biodiversidad y la vida de las personas, según EA.

Asimismo, denuncian, no para de crecer la demanda de agua para la agricultura intensiva; además, se está produciendo una reducción del volumen de agua que circula por los ríos y alimenta los acuíferos como consecuencia de los efectos de la crisis climática.

Según el informe de la organización debido a ‘la incidencia del cambio climático sobre los recursos hídricos en España y la evolución de las demandas’, hay aproximadamente un 20 % menos de los recursos hídricos de los que se disponían a principios de la década de los noventa.

Con esa situación, es previsible que en los próximos años se produzcan situaciones de «colapso hídrico y medioambiental» en amplias zonas del país.

Sin embargo, según los ecologistas, los planes especiales de sequía para hacer frente a estos escenarios tampoco introducen mejoras en la planificación y gestión del agua.

Ante la escasez de precipitaciones, se mantiene la satisfacción de la demanda de agua de la agricultura intensiva, y, más bien al contrario, se sigue promoviendo la construcción de infraestructuras, pozos de sequía, compra-venta de derechos concesionales de agua y la reducción de los caudales ecológicos.