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Producir frutas y verduras cuesta ahora un 25 % más que antes del coronavirus

La pandemia del coronavirus ha encarecido entre un 25 y un 30 por ciento la producción agraria, según estimaciones del sector, por el aumento del absentismo, la bajada de la productividad horaria, el incremento de los costes de transporte y las inversiones en seguridad laboral.

El campo murciano, recién arrancada la campaña de fruta de hueso y que generó 40.538 contrataciones en marzo, casi la mitad de las altas contabilizadas ese mes por el Ministerio de Trabajo, trata de encontrar fórmulas para compensar la caída de la rentabilidad de sus producciones.

Uno de los objetivos es flexibilizar el límite de horas anuales que puede computar un trabajador, como ha pedido al Gobierno, y tratar de que grandes superficies y supermercados asuman el sobrecoste generado por la COVID-19 y que no repercuta en el consumidor el encarecimiento.

En declaraciones a Efeagro, el director general de la Federación de Productores y Exportadores de Frutas y Verduras Proexport, Fernando Gómez, advierte de que el principal problema laboral que ha generado el coronavirus en la agricultura murciana es el absentismo, más que la falta de mano de obra que sufren otras zonas productoras por falta de temporeros a causa del cierre de las fronteras internacionales.

En Murcia, donde los trabajadores del sector agrario son fijos discontinuos y residen mayoritariamente en la propia región, se cifra en un 10 % el índice de ausencia del puesto de trabajo en este primer mes del estado de alarma, porque, en opinión del responsable de Proexport, una parte muy importante de las plantillas la integran padres con hijos menores que no tienen con quién quedarse al suspenderse las clases.

No obstante, según Gómez, la incertidumbre sobre la duración del confinamiento y la constatación de que las empresas han adoptado todas las medidas de seguridad posibles han hecho que el absentismo se esté moderando en las últimas jornadas y tienda hacia niveles previos a la pandemia.

Otro de los factores del encarecimiento previsto de la cesta de la compra, si no asumen el desfase los distribuidores y vendedores de frutas y verduras, es la menor productividad de las empresas.

Esto se debe a que el coronavirus ha impuesto unas medidas de seguridad que exigen mayores distancias entre los trabajadores, tanto en el campo como en los almacenes de manipulación, lo que rebaja el volumen de producción diario y hará modificar, a la vez, las condiciones de algunos de contratos comerciales, entre otras consecuencias.

El presidente de la Federación de Cooperativas Agrarias de Murcia (Fecoam), Santiago Martínez, también cifra entre el 25 y el 30 por ciento la subida en los costes de las empresas agrícolas por el encarecimiento de los procesos de producción, manipulado y transporte.

Martínez ha puesto como ejemplo que los dos metros de distancia que deben guardar entre sí los trabajadores hacen que se reduzca a la mitad aproximadamente el volumen de producto que sale de un almacén en una jornada de trabajo.

«Si un almacén de manipulado tenía capacidad para sacar 70.000 kilos a la hora con 350 o 400 trabajadores, ahora estamos hablando de la mitad de producto y la mitad de personas», explica Martínez.

A estas limitaciones en el rendimiento por los requisitos de espacio ocupado se unen las «horas improductivas», es decir, el saldo horario que se dedica a las medidas de protección. «Antes llegaba un trabajador y entraba directamente. Ahora toca desinfectarse y ponerse guantes, mascarilla, traje integral…, y eso lleva su tiempo», advierte el responsable de los productores y exportadores agrícolas.

La federación de productores Proexport, integrada en Fepex, pone el énfasis en que los sobrecostes no acaban ahí porque los gastos de transporte de los trabajadores a las explotaciones «se han quintuplicado», ya que los autobuses solo pueden ocuparse a un tercio de su capacidad, cuando el coste del vehículo y el conductor es el mismo que si fuera lleno.

«A pesar de todas estas dificultades y de estar en una situación excepcional que requiere de respuestas excepcionales de las administraciones, las empresas y los trabajadores están demostrando su capacidad para salir adelante y atender las demandas del consumidor», subraya el gerente de Proexport.

El presidente de los cooperativistas, por su parte, cita un nuevo hándicap en esta crisis y es la falta de «reporte» en el transporte internacional, puesto que las importaciones industriales de España «han caído» y los camiones regresan vacíos de su tránsito por Europa, lo que hace perder entre 1.500 y 2.000 euros por unidad.

No obstante, el representante de la federación de cooperativas coincide con los productores y exportadores en la capacidad de adaptación del sector a unas circunstancias inéditas en España.

«En mayo alcanzaremos el pico más alto e igual surge algún problema con fruta que no se puede sacar por falta de capacidad, pero ahí tendremos que empezar a ‘jugar’ con las cámaras frigoríficas y habrá que adoptar un plan B, aunque ahora no es el momento».