Frutas

El caqui busca nuevos consumidores tras una campaña para olvidar

La campaña de caqui 2019 está a punto de finalizar y no con muy buen balance: mucha producción, bajos precios, retiradas de mercado y fruta sin recoger del campo; la salida a esta grave situación pasa, según la Denominación de Origen Protegida (DOP) Kaki Ribera del Xúquer.

El caqui fue el producto hortofrutícola que registró más retiradas del mercado durante el pasado mes de diciembre (1.394 toneladas), una cifra que se suma a las 1.760 toneladas retiradas en noviembre y las 1.355 toneladas de octubre.

Así se desprende del último informe sobre retiradas en el marco de los programas operativos (PO) de las organizaciones de productores de frutas y hortalizas (OPFH) que publica periódicamente el Fondo Español de Garantía Agraria (FEGA).

La retirada de productos del mercado, que principalmente tiene como destino su distribución gratuita entre personas desfavorecidas y la alimentación animal, es una medida de gestión de crisis que cuenta con ayudas europeas y que busca mantener el nivel de rentabilidad de los agricultores.

«Los datos del FEGA hay que ponerlos en contexto, y es que este año la producción comercializada es el doble que la de la campaña 2018, cuando el granizo produjo una merma de cerca del 40 %-, ha explicado a el presidente del único sello de calidad reconocido para esta fruta en España, Cirilo Arnandis.

Arnandis, que además es el responsable nacional de frutas y hortalizas de Cooperativas Agro-alimentarias, calcula que este año la producción ha sido «la más fuerte de la historia», por encima de las 400.000 toneladas, con una merma normal, que oscila según el momento de la campaña en torno al 15 %.

Mientras que las cooperativas integradas en el Grupo Persimon han podido recolectar el cien por cien de la cosecha y comercializar en torno a 160.000 toneladas, la «oferta libre», que opera con el comercio privado, no ha corrido la misma suerte,

La consecuencia ha sido unos «precios inferiores a los de las dos campañas anteriores» y que «las liquidaciones no serán buenas» este año para el agricultor.

«Este año no ha habido capacidad para comercializar toda la producción», pero en las próximas campañas la producción podría estar, si no se producen mermas extraordinarias, entre las 400.000 y las 450.000 toneladas, ha advertido.

Arnandis está convencido de que, ante esta situación, la mejor medicina es «continuar trabajando en la promoción para conseguir nuevos consumidores», como las que ya han realizado estos meses con la financiación exclusiva de los productores de Persimon, una iniciativa a la que invita a que se sumen otros agentes del sector.

«Muchos consumidores aún no han probado el caqui y es un producto que en la casa que entra se queda, porque su calidad es excepcional, tanto gustativa, visual como saludable», ha apuntado.

A su juicio, «la producción durante estos últimos años ha crecido más deprisa que la capacidad de generar nuevos consumidores».

Arnandis también defiende la apertura de nuevos mercados, con China como primer objetivo; en la actualidad, el caqui y los arándanos se disputan ser el próximo producto que consiga el permiso de las autoridades chinas para iniciar los envíos.

El caqui ya ha conseguido estar presente, pero con volúmenes aún pequeños, en Canadá, Emiratos Árabes o Brasil.

Sus mejores consumidores son, por ahora, los del resto de países comunitarios, ya que de las 160.000 toneladas que ha comercializado el Grupo Persimon esta temporada, 120.000 toneladas han viajado hasta otros mercados europeos, muy por encima de las 40.000 toneladas que se han vendido en España.