La botrytis continúa siendo una de las enfermedades de mayor relevancia en los cultivos hortícolas bajo invernadero. La elevada humedad relativa, la condensación, la presencia de tejidos senescentes y las heridas ocasionadas durante las labores de cultivo pueden favorecer la instalación y el desarrollo del patógeno. En estas condiciones, la enfermedad puede afectar a hojas, tallos, flores y frutos, comprometiendo tanto el desarrollo de la planta como la calidad final de la cosecha.
En tomate, el reto es especialmente complejo porque se trata de un cultivo de ciclo prolongado, con recolecciones sucesivas y una evolución continua de las condiciones ambientales dentro del invernadero. Por este motivo, el control de botrytis no puede plantearse como una intervención aislada, sino como un programa que acompañe al cultivo, se adapte a los distintos niveles de riesgo y combine soluciones con funciones complementarias.
Una enfermedad que exige continuidad en la protección
La presión de Botrytis cinerea no se mantiene estable durante toda la campaña. Puede aumentar cuando coinciden periodos de humedad elevada, menor ventilación, oscilaciones térmicas y abundancia de tejidos susceptibles. Además, determinadas labores, como la poda, el deshojado o la recolección, pueden generar heridas que actúan como posibles vías de entrada para el patógeno.
Esta variabilidad obliga a realizar un seguimiento constante del cultivo y a actuar de forma preventiva, especialmente en los momentos en los que las condiciones son favorables para la infección. Esperar a que los síntomas estén ampliamente establecidos reduce la capacidad de respuesta y puede dificultar la contención de la enfermedad. Por ello, la prevención y el correcto posicionamiento de los tratamientos son dos pilares esenciales dentro de cualquier programa antibotrytis.
Combinar soluciones para responder a cada momento de riesgo
Una estrategia eficaz debe integrar herramientas con perfiles diferenciados y asignar a cada una un papel concreto. No se trata simplemente de acumular tratamientos, sino de construir una secuencia coherente que permita iniciar el programa con una base preventiva, reforzar la protección cuando aumenta el riesgo y mantener alternativas con distintos modos de acción a lo largo del ciclo.
Con este enfoque, Certis Belchim propone una estrategia antibotrytis para tomate bajo invernadero basada en la complementariedad de Amylo-X® WG, Kenja® y Problad®. La combinación de estas soluciones permite adaptar el programa a la situación del cultivo y diversificar los modos de acción empleados, un aspecto relevante para evitar una dependencia excesiva de una única herramienta.
Amylo-X® WG como base preventiva del programa
Amylo-X® WG (ES-00346 | FRAC: BM02) se incorpora en las fases iniciales de la estrategia con una función principalmente preventiva. Su posicionamiento permite establecer una base de protección desde los primeros momentos de riesgo y, al mismo tiempo, ampliar la diversidad del programa.
Esta incorporación temprana resulta especialmente interesante cuando el objetivo es anticiparse a la enfermedad y mantener una estrategia continuada, en lugar de intervenir únicamente cuando los síntomas ya son visibles.
Kenja® para reforzar el control en los periodos de mayor presión
A medida que aumenta el riesgo de infección, el programa puede reforzarse con Kenja® (ES-00483 | FRAC: 7). Su posicionamiento se reserva para los momentos de mayor presión de botrytis, cuando las condiciones ambientales y el estado del cultivo requieren elevar el nivel de protección.
De esta forma, Kenja® ocupa una posición específica dentro de la secuencia, vinculada a los periodos en los que la enfermedad puede avanzar con mayor rapidez.
Problad® y su papel en la fase final de la estrategia
Problad® (ES-01739 | FRAC: BM01) incorpora un modo de acción diferenciado y amplía la diversidad del programa. Su posicionamiento en la parte final de la estrategia permite mantener el control de botrytis en campo sin aportar residuo en la cosecha. Esta característica cobra especial interés en un cultivo con recolecciones continuadas, donde la protección fitosanitaria debe convivir con las exigencias comerciales y con la necesidad de preservar la calidad del fruto.
El valor de Problad® dentro del programa no se limita, por tanto, al control de la enfermedad durante el cultivo. La evaluación postcosecha realizada en este cultivo permite comprobar este efecto que tiene el producto prolongando la vida útil de la cosecha.
Evaluación postcosecha en tomate pera
Para complementar la valoración de la estrategia, se realizó una evaluación con frutos procedentes de una parcela de tomate pera sometida a una elevada presión de botrytis. En la parcela se habían efectuado tratamientos con Problad® y, después de la recolección, se compararon frutos procedentes de plantas tratadas con frutos de plantas no tratadas.
Las dos muestras se mantuvieron durante siete días en condiciones controladas antes de realizar la evaluación. Este periodo permitió observar la evolución de los daños asociados a botyitis y comparar el estado sanitario y comercial de los frutos.
En los frutos procedentes de plantas no tratadas, el 50 % presentó daños asociados a botritis. En los frutos procedentes de plantas tratadas con Problad®, la incidencia observada se redujo hasta el 5 %.
Las diferencias observadas también pudieron apreciarse visualmente tras siete días de almacenamiento. Los frutos procedentes de plantas tratadas con Problad® mantuvieron un mejor estado sanitario y una mayor calidad comercial en comparación con los frutos procedentes de plantas no tratadas.
Además de la diferencia cuantitativa, la comparación visual mostró un mejor estado sanitario en los frutos procedentes de las plantas tratadas con Problad®. Tras siete días, estos frutos conservaron una mayor calidad comercial, mientras que la muestra no tratada presentó una mayor presencia de daños asociados a la enfermedad.
Estos resultados ponen de manifiesto la importancia de considerar la postcosecha al valorar una estrategia antibotrytis. En cultivos destinados a cadenas comerciales exigentes, el objetivo no es únicamente reducir la presencia de la enfermedad en la parcela. También es necesario favorecer que el fruto llegue a las siguientes etapas de manipulación, transporte y comercialización en las mejores condiciones posibles.
Del control en campo a la conservación de la cosecha
El manejo de Botrytis cinerea en tomate bajo invernadero requiere una visión global. La prevención, el seguimiento de las condiciones de riesgo, la alternancia de modos de acción y el correcto posicionamiento de cada solución deben formar parte de una misma estrategia. Este enfoque permite responder a la evolución de la enfermedad durante el ciclo y mantener una protección más consistente en condiciones variables.
La propuesta de Certis Belchim integra Amylo-X® WG, Kenja® y Problad® con funciones diferenciadas y complementarias. Amylo-X® WG establece la base preventiva; Kenja® refuerza el programa en los momentos de mayor presión y Problad® amplía la diversidad de modos de acción y ocupa una posición relevante en la fase final de la estrategia.
La experiencia postcosecha en tomate pera refuerza, además, la necesidad de conectar la protección realizada en el invernadero con la conservación de la calidad comercial. Diseñar el programa pensando en todo el recorrido del fruto, desde la planta hasta después de la recolección, permite abordar el control de botritis de una manera más completa y ajustada a las necesidades reales del productor y de la cadena de valor.
Autor: David Rubio, Manager Business Development de Certis Belchim.



















