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¿Cómo hacer frente a la araña roja y trips en frutos rojos?

Biogard está colaborando en el diseño e implementación de estrategias de manejo adaptadas a las condiciones reales de cada explotación para el control de estas plagas en frutos rojos.

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La sanidad vegetal en los frutos rojos de Huelva ha cambiado profundamente durante los últimos años. La desaparición de materias activas, la aparición de nuevas plagas, el aumento de las resistencias y la evolución de las exigencias de los mercados han obligado al sector a replantear muchas de las estrategias que parecían consolidadas. 

En este escenario, los trips y la araña roja continúan siendo dos de las principales preocupaciones de técnicos y productores. Pero quizás lo más interesante es que no son exactamente las mismas plagas que combatíamos hace diez años, ni tampoco las gestionamos de la misma manera.

BIOGARD® trabaja cada campaña junto a técnicos y productores de frutos rojos en Huelva, colaborando en el diseño e implementación de estrategias de manejo adaptadas a las condiciones reales de cada explotación. La experiencia acumulada durante estos años confirma una idea recurrente: las estrategias más eficaces no suelen ser las que reaccionan mejor a un problema, sino las que consiguen anticiparse a él. 

La araña roja: una plaga que rara vez sorprende, pero sigue causando problemas

La araña roja (Tetranychus urticae) continúa siendo una de las plagas más importantes en fresa y frambuesa. Su capacidad reproductiva, su facilidad para desarrollar resistencias y las condiciones favorables que encuentra en los cultivos protegidos hacen que siga siendo un desafío campaña tras campaña. Sin embargo, uno de los errores más habituales sigue siendo pensar que los problemas de araña roja comienzan cuando aparecen los daños visibles.

Nuestra experiencia en campo nos dice precisamente lo contrario

Cuando una parcela presenta una fuerte presión de araña roja en marzo o abril, lo más frecuente es que los focos iniciales lleven semanas desarrollándose. Los síntomas visibles suelen llegar tarde respecto a la evolución real de la población.

Por eso, en los programas modernos de manejo integrado, la monitorización temprana adquiere un valor enorme. La detección de los primeros focos permite actuar cuando la situación todavía es manejable y construir estrategias mucho más estables a lo largo de toda la campaña.

El mayor cambio en trips no ha sido la plaga, sino la forma de gestionarla

Durante años, gran parte de las estrategias de control se diseñaban pensando principalmente en Frankliniella occidentalis. 

Hoy la situación es diferente

La aparición y consolidación de nuevas especies, especialmente Scirtothrips aurantii, ha obligado al sector a aumentar la vigilancia durante las fases iniciales del cultivo y a prestar atención a situaciones que anteriormente pasaban más desapercibidas. En BIOGARD® hemos observado que muchas de las estrategias que funcionaban hace unos años siguen siendo válidas, pero requieren una mayor precisión en el momento de aplicación y un seguimiento más exhaustivo de la parcela.

En otras palabras, hoy no basta con saber qué auxiliar utilizar. También es necesario saber cuándo introducirlo, cómo favorecer su establecimiento y cómo integrarlo dentro de una estrategia global de manejo.

Este cambio ha puesto de manifiesto la importancia de adaptar continuamente los programas de manejo a la realidad de campo, revisando estrategias que hace solo unos años se consideraban suficientes. 

El control biológico ya no es una alternativa

Si algo ha cambiado claramente en los últimos años es el papel del control biológico dentro de los programas de manejo. Hace tiempo se veía como una alternativa interesante. Hoy forma parte de la estrategia principal en muchas explotaciones de frutos rojos.

La presión regulatoria, la necesidad de minimizar residuos y los problemas asociados a las resistencias han acelerado esta evolución. La propia RAIF insiste en la prioridad de los métodos biológicos dentro de los programas de Gestión Integrada de Plagas.

La experiencia acumulada en Huelva demuestra que las estrategias más estables suelen combinar:

  • Monitorización continua.
  • Detección temprana de focos.
  • Introducción o conservación de fauna auxiliar.
  • Herramientas compatibles con el control biológico.
  • Seguimiento técnico constante.

No existe una única solución para todas las parcelas. Lo que funciona es la integración de herramientas dentro de un programa coherente.

Lo que estamos viendo cambiar en los frutos rojos de Huelva

Las plagas aparecen antes de lo que pensamos. Con frecuencia, los problemas importantes comienzan cuando todavía no son visibles. Por eso la capacidad de observación sigue siendo una de las herramientas más valiosas del técnico.

La prevención gana peso cada campaña. Cada vez más productores construyen sus programas desde el inicio del cultivo.

Esperar a que los daños sean evidentes suele reducir el margen de maniobra y aumentar la complejidad del control. 

Las estrategias integradas ofrecen los resultados más estables.Las explotaciones con mejores resultados suelen combinar distintas herramientas compatibles entre sí.

La integración de auxiliares especializados como Orius laevigatus o Phytoseiulus persimilis, junto con soluciones microbiológicas y herramientas complementarias compatibles con fauna auxiliar, permite construir estrategias más robustas y sostenibles a lo largo de toda la campaña.

Mirando hacia el futuro

La gestión de plagas en frutos rojos seguirá evolucionando.  Nuevas especies, cambios regulatorios y la creciente necesidad de producir de forma sostenible seguirán transformando la manera en que entendemos la protección de los cultivos.

Sin embargo, hay una conclusión que se repite campaña tras campaña:  Las estrategias que mejor funcionan suelen tener algo en común. No empiezan cuando aparece el problema. Empiezan mucho antes. Precisamente ahí es donde el conocimiento técnico, la monitorización y el control biológico continúan marcando la diferencia.