Coexphal ha reiterado este jueves su petición de revisar el Acuerdo de Asociación entre la Unión Europea (UE) y Marruecos para garantizar que las importaciones hortofrutícolas cumplan las mismas exigencias medioambientales, fitosanitarias, laborales y de trazabilidad que la producción europea.
En una nota, la Asociación de Organizaciones de Productores de Frutas y Hortalizas de Almería ha precisado que no plantea la ruptura de las relaciones comerciales con Marruecos, sino la corrección de los desequilibrios que, a su juicio, generan una situación de competencia desleal para los agricultores comunitarios.
«Nuestro sector no rechaza un acuerdo con Marruecos. Lo que queremos es un acuerdo donde podamos competir en igualdad de condiciones», ha señalado el gerente de Coexphal, Luis Miguel Fernández Sierra.
La asociación ha difundido estas consideraciones tras las declaraciones del ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, quien, según recoge la nota, ha rechazado la suspensión del acuerdo comercial por considerarlo estratégico y ha defendido una relación «constructiva y positiva» con Marruecos.
Coexphal comparte la importancia de mantener unas relaciones estables con el país vecino, aunque reclama que la defensa de los intereses agrícolas europeos ocupe un lugar prioritario en las negociaciones comerciales.
Fernández Sierra ha denunciado incumplimientos de los contingentes, del cobro de aranceles y de los requisitos fitosanitarios, y ha sostenido que la producción extracomunitaria está desplazando a la europea.
También ha expresado su preocupación por la falta de garantías para evitar que las producciones procedentes del Sáhara Occidental se beneficien de las ventajas comerciales concedidas a las exportaciones marroquíes.
La organización ha recordado que productores y organizaciones de España, Francia, Italia, Portugal y Países Bajos, entre otros países, suscribieron en febrero, durante la feria Fruit Logistica de Berlín, el Manifiesto en Defensa del Tomate Europeo, remitido a las instituciones comunitarias, gobiernos nacionales y europarlamentarios.
Entre sus demandas figuran el respeto a las sentencias del Tribunal de Justicia de la Unión Europea sobre el Sáhara Occidental, un etiquetado claro del origen de los productos y el refuerzo de los controles en frontera.
La asociación ha advertido, además, de que la presión de las importaciones está provocando, según su análisis, una reducción progresiva de la superficie de cultivo de tomate en distintos países europeos y ha alertado de los riesgos de una creciente dependencia exterior para el abastecimiento de frutas y hortalizas frescas.
Por ello, ha instado a la Comisión Europea, al Parlamento Europeo y a los Estados miembros a revisar el marco comercial para corregir las distorsiones que denuncia, reforzar los mecanismos de control y garantizar la coherencia de la política comercial con los objetivos comunitarios de sostenibilidad y seguridad alimentaria.



















