Así se refleja en el informe de Agroseguro relativo a la primera mitad del año, que cifra la superficie agrícola siniestrada en 1.013.167 hectáreas, lo que supone un 7 % menos que en 2025, cuando se vieron afectadas 940.643 hectáreas.
Por su parte, el número de siniestros ha bajado también respecto al mismo periodo del año anterior, con 752.633 registrados, un 1,73 %, lo cual explica también en parte la reducción en el importe de indemnizaciones, según el documento consultado por Efeagro.
Según el documento, los cultivos más dañados por ahora son los son los herbáceos, que ya cuentan con 68,24 millones de euros en indemnización, seguidos de los frutales (62,76 millones) y la uva de vinificación (34,12 millones).
El calor de junio y la siniestralidad mes a mes
En este informe, se destaca que las altas temperaturas de junio, con importantes olas de calor, afectaron en primer término a los cultivos de secano de zonas tardías y a los cereales de invierno, con fenómenos de asurado y sequía.
En términos generales, los primeros seis meses del año han estado marcados por la excepcional cantidad de precipitaciones ocurridas durante enero y febrero, así como por las altas temperaturas, especialmente durante la segunda quincena de junio.
En enero, el más lluvioso de los últimos 25 años, la sucesión de borrascas atlánticas provocó lluvias persistentes, vientos fuertes y episodios esporádicos de pedrisco, con especial afectación en el valle del Guadalquivir, Andalucía interior, Castilla – La Mancha, Extremadura y zonas del levante y sureste.
El 16 de enero llegó la primera de estas borrascas, ‘Harry’, seguida por ‘Ingrid’ el 20 del mismo mes, ‘Joseph’ el 25 y finalmente ‘Kristin’ el 27 de enero que afectaron especialmente a las producciones más expuestas o próximas a su recolección, con siniestros declarados en cítricos, hortalizas, frutos rojos y plátanos.
Febrero fue de nuevo muy húmedo, en este mes tuvieron lugar varias borrascas de «alto impacto», como ‘Leonardo’ (3 de febrero), que dejó lluvias «extraordinariamente persistentes» en las sierras de Cádiz y Málaga, ‘Marta’ (7 de febrero) o ‘Nils’ (10 de febrero) que desbordaron diversos ríos y ocasionaron daños importantes en las provincias andaluzas de Huelva, Cádiz, Sevilla, Córdoba, Granada y Jaén.
En marzo se registró una DANA durante la primera semana del mes que provocó lluvias torrenciales, pedrisco y rachas fuertes de viento en la Región de Murcia y el litoral oriental andaluz, con afectación principal a los cultivos frutales.
Además en las islas Canarias se desarrolló la borrasca atlántica de alto impacto ‘Therese’, que ocasionó daños en cultivos de plátano.
Abril fue «extremadamente cálido» y, aunque seco en términos generales, se registraron varias danas acompañadas de intensas precipitaciones y episodios de pedrisco que castigaron especialmente a explotaciones de frutales, herbáceos, hortícolas y viñedos del interior peninsular.
El mes de mayo tuvo tres fases distintas; una primera con tormentas intensas y pedrisco que afectó a cítricos, cereza o cultivos frutales en el interior peninsular y el litoral mediterráneo; una segunda desde mediados de mes con heladas que afectaron a la uva de vino en el interior peninsular; y una última protagonizada por episodios de calor prematuro que afectó a cultivos de secano.












