La Unión de Agricultores y Ganaderos de Aragón (UAGA-COAG) prevé que una producción de fruta cercana a las 638.000 toneladas en la comunidad, un 0,3 % más que el año anterior, en una campaña marcada por el adelanto de la recolección debido a la meteorología y por la expectativa de obtener fruta de «buena calidad, calibres grandes y precios justos».
La organización agraria ha presentado este martes en rueda de prensa las previsiones de una campaña que ya ha comenzado con la recogida de cereza y albaricoque y que se ha adelantado entre diez y quince días respecto a lo habitual por las altas temperaturas registradas en febrero y marzo, las lluvias abundantes de primavera y las tormentas de mayo.
Según los datos aportados por UAGA-COAG, Aragón cuenta con cerca de 35.000 hectáreas dedicadas al cultivo de frutales, con especial presencia en comarcas como Bajo Cinca, La Litera, Valdejalón, Calatayud, Caspe-Bajo Aragón o Matarraña.
La organización prevé que el melocotón sea el principal motor de la fruticultura aragonesa, con una producción estimada de 245.000 toneladas, un 2,1 % más que en 2025, mientras que la nectarina mantendrá unas 168.000 toneladas.
En cereza, tal y como han explicado, Aragón será el principal territorio productor de España pese a que las lluvias y tormentas durante la maduración han provocado problemas de rajado del fruto y reducirán la producción comercializable hasta las 45.000 toneladas, un 4,3 % menos que el año pasado.
A su vez, el peral es el cultivo que registra el crecimiento más significativo en cuanto a extensión, con un aumento del 13,78 % y una producción cercana a las 45.000 toneladas, debido a la apuesta «clara» del sector por las mejores expectativas comerciales, la estabilidad de precios o la renovación varietal favorable.
La situación más delicada corresponde al albaricoque, afectado por las bajas temperaturas durante la floración, con un cuajado «muy deficiente» y una producción limitada a unas 27.000 toneladas.
Por zonas, UAGA-COAG prevé una campaña «normal» en el Bajo Cinca, aunque con cuajados irregulares en nectarina por las lluvias y el frío de marzo, mientras que en La Litera se espera fruta de «gran calibre y calidad».
Además, en Calatayud, la cereza presenta «buenas perspectivas» comerciales y la ciruela registrará una producción menor tras la elevada carga del año anterior.
La organización agraria ha considerado que la menor carga de fruta en los árboles favorecerá calibres superiores a la media y una comercialización más equilibrada, sin situaciones de saturación del mercado.
En el ámbito laboral, desde UAGA-COAG han señalado que la campaña ya ha incorporado a buena parte de los trabajadores temporeros y ha reclamado reforzar los recursos de alojamiento en las zonas productoras mediante albergues municipales y ayudas para acondicionar viviendas particulares.
La organización también ha advertido de la creciente dificultad para acceder a vivienda en algunas comarcas frutícolas, especialmente en La Litera, Zaidín y el Bajo Cinca, donde la presión de grandes explotaciones y otras actividades económicas está reduciendo la oferta residencial disponible.
Entre las reivindicaciones del sector, UAGA-COAG ha reclamado mejoras en el sistema de seguros agrarios, al considerar insuficientes las coberturas y elevadas las franquicias y costes de contratación, además de denunciar desigualdades territoriales en los plazos de aseguramiento.
Asimismo, ha pedido reforzar los controles de la cadena alimentaria para evitar prácticas especulativas y garantizar que el incremento de los costes de producción se traslade a los precios percibidos por los agricultores.
La organización ha alertado además sobre la presión de fondos de inversión en el campo aragonés, que «está elevando el precio de la tierra y dificultando el acceso de jóvenes agricultores», y ha defendido el modelo de agricultura familiar como «garantía de sostenibilidad y arraigo territorial».
En materia fitosanitaria, el sector ha advertido del impacto de la retirada de materias activas autorizadas y de la aparición de nuevas plagas, al mismo tiempo que ha reclamado una comunicación «más rigurosa y contextualizada» sobre los residuos fitosanitarios en frutas.















