La horticultura intensiva del sureste español afronta un momento “clave” de transformación, marcado por la tecnificación progresiva, la digitalización de procesos y una gestión más eficiente de los recursos naturales como pilares para mantener la competitividad futura del modelo agrícola bajo invernadero.
Esta ha sido una de las principales conclusiones de una jornada organizada por la Fundación Grupo Cajamar en la Estación Experimental Cajamar ‘Las Palmerillas’, en El Ejido (Almería), que ha reunido a un centenar de agricultores, técnicos, investigadores, estudiantes y representantes de empresas de comercialización e industria auxiliar del sector hortícola.
Durante el encuentro, los participantes han coincidido en que el sistema de producción bajo cubierta, considerado uno de los más eficientes y competitivos del mundo, afronta retos que exigen un elevado nivel de especialización y capacidad de adaptación, según una nota.
Los debates se han articulado en torno a cuatro ejes —agua, sanidad vegetal, robotización y estrategia sectorial—, ámbitos interrelacionados que, según los ponentes, requieren una respuesta coordinada entre productores, cooperativas, investigadores y administraciones.
En la inauguración, el director territorial de Cajamar, Sergio Ruiz, ha subrayado la importancia de la formación continua y la actualización tecnológica para mantener la competitividad del campo almeriense, además del apoyo financiero y de transferencia de conocimiento que la entidad presta al sector agroalimentario.
Por su parte, el catedrático de Organización de Empresas de la Universidad de Almería Juan Carlos Pérez ha ofrecido una radiografía de la situación competitiva del modelo hortícola almeriense y de la evolución reciente de ingresos, gastos y márgenes de explotación, marcada por factores como la pandemia de la covid-19 o los conflictos bélicos internacionales.
Uno de los bloques centrales de la jornada ha estado dedicado al agua, donde representantes del regadío y empresas tecnológicas han defendido una combinación de fuentes de suministro para garantizar la sostenibilidad hídrica de la agricultura intensiva.
Asimismo, empresas tecnológicas han expuesto soluciones basadas en monitorización y digitalización del riego para optimizar el consumo hídrico en explotaciones agrícolas.
En materia de sanidad vegetal, técnicos e investigadores han incidido en el avance del control biológico como alternativa al uso de productos químicos, especialmente frente a amenazas como el Thrips parvispinus, una plaga que afecta a cultivos de pimiento.
Los expertos han defendido protocolos de gestión integrada y una adecuada planificación en cultivos de primavera para minimizar focos de infección de cara a la próxima campaña de otoño, al tiempo que han resaltado el ahorro en agroquímicos y el impacto positivo en la rentabilidad de las explotaciones.
La robotización de los invernaderos ha centrado otro de los bloques, donde se han presentado herramientas digitales de asesoramiento agronómico y soluciones robóticas orientadas a mejorar la predicción y el manejo de cultivos.
Según se ha expuesto, tecnologías como sensores climáticos, cámaras hiperespectrales o robots terrestres pueden facilitar la detección temprana de plagas y enfermedades, mejorar las previsiones productivas y contribuir a reducir el coste de la mano de obra, que puede alcanzar hasta el 50 % de los gastos de explotación.
El encuentro ha concluido con un análisis de los retos estructurales del sector, entre ellos la necesidad de apostar por productos diferenciados y de mayor valor añadido, reforzar la formación de agricultores y órganos de dirección cooperativa para garantizar el relevo generacional y adaptarse a las exigencias reguladoras de la Unión Europea.

Representantes de cooperativas y empresas comercializadoras también han advertido del impacto de la normativa comunitaria sobre la competitividad frente a terceros países y han destacado la importancia de anticiparse a las nuevas tendencias de consumo para mejorar los procesos de comercialización.















