Hay momentos en los que una sala llena de agricultores y técnicos escucha en silencio. No porque lo que se diga sea complicado, sino porque lo que se dice es verdad y además, se siente cerca. Eso fue lo que ocurrió ayer en el Centro de Innovación Tecnológico de COEXPHAL (CIT COEX), donde Alberto Lázaro, CEO de Himarcan, tomó la palabra en la I Jornada Técnica FICO para hablar de fertirriego, clima y datos con la misma honestidad a la que nos tiene acostumbrados.
La ponencia, titulada «Control Total: Fertirriego, Clima y Datos para una Agricultura de Máxima Precisión», formó parte de un encuentro organizado por Grupo FICO con motivo de su 25 aniversario, y congregó a más de un centenar de profesionales interesados en producción ecológica, además de los que pudieron seguir la jornada en streaming.
Medir para entender, entender para regenerar
Lázaro arrancó poniendo negro sobre blanco el momento que vive la agricultura: agua cada vez más escasa, insumos al alza, cultivos más exigentes y un modelo en el que producir más ya no basta. Su mensaje, sin embargo, no fue de alarma sino de convicción: la solución existe, y pasa por conocer de verdad lo que ocurre en el cultivo.
«El fertirriego, el clima y los sensores, integrados de forma inteligente, son lo que permite al agricultor tomar decisiones correctas«, explicó el CEO de Himarcan durante su intervención. Para él, la agricultura regenerativa no empieza reduciendo insumos a ciegas: empieza cuando se entiende el sistema completo, cuando suelo, agua, clima y planta trabajan en equilibrio y el técnico puede anticiparse al estrés antes de que aparezca.
En ese recorrido por las capas del cultivo —desde la taxonomía y la biología del suelo hasta el comportamiento estomático de la planta— Lázaro presentó cómo el control preciso de la humedad por perfiles, la conductividad eléctrica y la temperatura radicular se convierte en la base de una gestión hídrica verdaderamente eficiente: menos drenaje profundo, menos lixiviación de nutrientes y un desarrollo radicular más equilibrado y funcional.
El clima, también es fisiología
Uno de los momentos más comentados de la ponencia fue la explicación del déficit de presión de vapor (DPV), un parámetro que integra temperatura y humedad relativa y que regula de forma directa la transpiración, la apertura estomática y el flujo de savia. Trabajar con rangos óptimos de DPV, argumentó Lázaro, es lo que permite sincronizar clima, riego y fisiología vegetal en un único sistema coherente. «Un desequilibrio climático genera estrés en el cultivo, incluso con el suelo correctamente manejado», advirtió.
La tecnología de control climático —automatización de temperatura y humedad, gestión dinámica de ventilación, pantallas y calefacción, control de CO₂— no es un lujo, sino la herramienta que convierte el clima en una variable controlable, no aleatoria.
Agrisense: cuando el dato se convierte en decisión
En este contexto, Himarcan presentó Agrisense, su plataforma integral de sensorización para riego y clima, que monitoriza en tiempo real humedad volumétrica, tensión, conductividad eléctrica, temperatura, radiación y DPV. Una solución que integra hardware, software y servicio técnico especializado, y que no se limita a registrar datos aislados: mide el sistema completo.
Porque, como subrayó Lázaro, en agricultura de precisión el dato en bruto no vale nada si no hay quién lo interprete. Por eso el acompañamiento técnico —el seguimiento personalizado, la formación al agricultor en la lectura de variables, la revisión periódica de tendencias— es parte indisociable del servicio que ofrece Himarcan desde sus 45 años de historia en el campo almeriense.
Una conclusión que quedó en el ambiente
La jornada cerró con una idea que resonó en la sala con la sencillez de las cosas que son ciertas: controlar no es intervenir más, es intervenir mejor. Más conocimiento, más respeto por los recursos, el cultivo y el medio ambiente. La regeneración, en definitiva, empieza cuando se decide medir y entender mejor.
Con esta participación, Himarcan reafirma su compromiso con la formación técnica especializada y con un modelo agrícola en el que la tecnología y el criterio humano van siempre de la mano.














