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Barcelona ha perdido el 70 % de su suelo agrícola, según un estudio

La mayor pérdida de tierras agrícolas sucedió durante los años previos a la crisis de 2008, coincidiendo con el auge inmobiliario, mientras que en la última década el ritmo de transformación se estabilizó, aunque sin revertirse.

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Un estudio de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) ha alertado de que el Área Metropolitana de Barcelona (AMB) ha perdido hasta el 70 % de su superficie agrícola, en gran parte debido a la expansión urbana, la especulación inmobiliaria y la falta de rentabilidad en el sector agrario.

Actualmente el 8,5 % del territorio metropolitano se destina a usos agrícolas, lo que equivale a 16 metros cuadrados por habitante.

En un comunicado, la universidad ha explicado este viernes que la investigación ha combinado el análisis especial del uso del suelo entre los años 2003 y 2015 con entrevistas y talleres participativos, y ha concluido que este declive no responde a una única causa, sino a la interacción de factores sociales, ecológicos y tecnológicos.

La mayor pérdida de tierras agrícolas sucedió durante los años previos a la crisis de 2008, coincidiendo con el auge inmobiliario, mientras que en la última década el ritmo de transformación se estabilizó, aunque sin revertirse.

El estudio ha identificado la presión urbanística como uno de los principales motores de este proceso, ya que el aumento del valor del suelo en zonas periurbanas ha incentivado su transformación en usos residenciales, industriales o de infraestructuras.

A ello se suma la baja rentabilidad de la actividad agraria, la fragmentación de las parcelas y la dificultad de acceso a la tierra y al agua, así como el régimen de protección de otros ecosistemas como los bosques.

Esta situación, han expuesto, ha contribuido también a la pérdida de relevo generacional, un factor clave en la continuidad de las exportaciones.

«La desvinculación es nueva y excepcional»

El investigador Johannes Langemeyer señala en el estudio que «históricamente, la desvinculación de la producción agrícola del entorno de las ciudades es un fenómeno relativamente nuevo y excepcional».

Y añade que en momentos de crisis económicas o en casos de guerras esta desvinculación aumenta «el riesgo alimentario en las ciudades».

El análisis elaborado por la UAB ha puesto en relieve tensiones crecientes entre la actividad agraria y las políticas de conservación ambiental.

Así, en las zonas periurbanas de relieve elevado del AMB, como la sierra de Collserola, el abandono agrícola ha favorecido la expansión forestal, transformando el paisaje y dificultando la recuperación de usos agrarios.

Mientras que en las llanuras, especialmente en el delta del Llobregat, la urbanización y determinadas medidas de protección ambiental han generado conflictos con el sector agrícola, agravados por la proliferación de fauna salvaje o la limitación de usos del suelo.

Al mismo tiempo, la investigación recalca que los factores tecnológicos, como la pérdida de infraestructuras de riego, el acceso limitado al agua y la fragmentación del territorio por infraestructuras viarias, dificultan la viabilidad de la agricultura profesional.

Estas condiciones han favorecido también la aparición de formas de agricultura informal, que generan nuevas tensiones en el uso del suelo periurbano.

Foto: UAB