El campo español, siempre pendiente de la meteorología y los efectos del cambio climático, registra en la última década una transformación, con una evolución a la baja de la superficie de cultivos como la remolacha azucarera, el tabaco, el algodón o el girasol y un repunte del olivar, la lechuga o la fresa.
El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) acaba de publicar los datos provisionales de la Encuesta sobre Superficies y Rendimientos de Cultivos (Esyrce) 2025.
Entre las conclusiones, que el terreno agrícola apenas ha variado con respecto a 2024 y se queda en 16,70 millones de hectáreas, solo un 0,03 % menos.
De esa extensión, 11,12 millones es tierra arable donde se producen cereales, leguminosas, tubérculos, arroz, remolacha o tabaco, entre otros cultivos; 5,42 millones albergan cultivos leñosos como el olivar, el viñedo, los frutales y los cítricos y las restantes 150.191 hectáreas son de huertos familiares y otros usos.
La Esyrce, en su comparativa entre la superficie registrada en 2015 y en 2025, constata importantes cambios, como que la del olivar (2,87 millones de hectáreas el pasado año) ha aumentado un 5 %, mientras que la de viñedo (905.099) ha bajado casi en la misma proporción, un 5,1 % en concreto.
Otros leñosos, como los frutales (1,28 millones de hectáreas), aumentan en un década un 6,2 % su superficie, mientras que los cítricos descienden un 1,6 % (298.929); el tomate para industria (26.240) cae un 12,5 % pero el cultivo tradicional de hortaliza se eleva un 17,2 % (14.530).
La superficie de cultivo de lechuga crece un 71 % en diez años
Los mayores aumentos porcentuales corresponden a la lechuga, que impulsa un 70,9 % su extensión en una década (7.554 ha), el brócoli (9.900 ha, +38,3 %), los guisantes verdes (9.900 ha, +32,6 %), la fresa y el fresón (12.614 ha, +30,3 %) y los garbanzos (57.439 ha, +26,7 %).
Entre los cultivos industriales, el descenso más acusado es el del cultivo de algodón que bajó un 24,8 %; seguido del de remolacha azucarera que retrocedió un 17,4 %; el tabaco decreció un 15,0 % y girasol un 8,6 %; mientras el cártamo, una oleaginosa similar al girasol subió un 60,1 % hasta situarse en 22.213 hectáreas.










